DIOSLa Charla Dominical

¿Ya estamos preparados para la venida de Cristo?

Charla Dominical

Queridos amigos, en este Domingo, escuchamos unas lecturas muy especiales que, aunque para algunos suenen algo trágicas, en realidad, buscan llenarnos de esperanza. Y, a la vez, ponernos a trabajar para estar preparados para la venida del Hijo de Dios.

Las lecturas de hoy tienen un tinte apocalíptico y, por lo tanto, están llenas de símbolos y cargadas de una gran enseñanza. Las lecturas nos hablan del fin del mundo, y al ser simbólicas, se refieren no tanto al más allá, sino que buscan cuestionarnos acerca de cómo estamos enfrentando esta vida, la cual no puede ser vivida de brazos cruzados, sino que debemos estar vigilantes y en constante lucha, para no dejarnos seducir y perder por el mal.

En la primera lectura del profeta Daniel, se transmite un mensaje de esperanza, ya que fue escrito durante la persecución religiosa del rey Antíoco IV Epífanes, quien mandó colocar la estatua de Zeus Olímpico en el templo de Jerusalén. El profeta anuncia la salvación del pueblo y la resurrección de los que “duermen en el polvo” y su retribución individual según sus méritos.

Pero lo más interesante de hoy está en el Evangelio, donde escuchamos dos mensajes centrales: la segunda venida de Cristo en poder y majestad, y la parábola de la higuera para hablarnos de la espera vigilante. Escuchamos lo siguiente: “En aquellos días, después de una gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con poder y majestad”.

Y, respecto a la higuera, dice: “Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deduzcan que el verano está cerca; pues cuando vean ustedes que esto va a suceder, sepan que él está cerca, a la puerta”.

Todo lo anterior, no nos lo dice Jesús para sembrarnos miedo o temor, sino para que nos llenemos de esperanza por lo que va a suceder, nuestro encuentro definitivo con Dios nuestro Señor, quien es un Dios bueno y misericordioso.

Pero también, lo anterior trae como mensaje que debemos desprendernos de las cosas, pues las cosas no existen para siempre, todo lo de este mundo es caduco. Todo tiene un final y, a veces, queremos atesorar como si lo fuéramos a tener para toda la eternidad.

Esto nos debe poner alertas y descubrir que Jesús viene constantemente a visitarnos, pero estamos tan ocupados en las cosas de este mundo, que no somos capaces de reconocerlo. Él nos visita en cada hombre y en cada acontecimiento de nuestra vida.

No nos llenemos de miedo, ya que fuimos hechos para la eternidad, despojémonos de todo lo que nos aparta de Dios o nos esclaviza en esta tierra, para prepararnos al encuentro definitivo de Dios; que ciertamente llegará, aunque no sepamos el día ni la hora, por eso hay que prepararnos todos los días.

 

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