AbortoFe y VidaPara pensar +

Viva México, Vivan los asesinos

Tragedia nacional

Es triste ver como en nuestro México, tan católico y tan libre como nos llamamos, existen tantos abusos de confianza por parte de las autoridades políticas, por los medios de comunicación social y por los poderosos.

Abusos que en el fondo tienen fuertes sumas de dólares que cobijan sus intenciones y que desgarran el corazón de mi país, desgarrando sus principios, alterando su historia y modificando tristemente su moral. Traicionando todo lo que nos constituye como una nación libre y soberana.

Hace apenas unas horas, en una entidad federativa de México, han aprobado a base de propuestas hirientes, el asesinato de mexicanos libres y con una gama de derechos que les corresponde por derecho constitucional, desde su concepción hasta su muerte natural.

En Oaxaca ha ganado el odio a la misma vida, pues portando pañoletas verdes, hombres y mujeres han optado por democracia quitarle la vida a un indefenso, negándole el derecho a la defensa, pisoteando por completo sus derechos humanos sobreponiendo una oleada ideológica que, en la mayoría de los sádicos simpatizantes, es ignorada y sólo aprendida como tabla de multiplicar.

¡Qué indignación! ¿Por qué en una país libre, en el marco de sus fiestas patrias, sucede el peor de los atropellos contra el género humano? ¿Por qué se desdice la ley a base de una suma de votos? Nunca la cantidad estará por encima de la cualidad, nunca una persona podrá equipararse a un animal al que se le promueve para matar, mucho menos a un objeto al cual se le usa y desecha.

¿Qué nos está pasando? Nos hemos convertido en los jueces de la vida humana, nos creemos con el poder que sólo Dios tiene para extinguir la vida del hombre. Creemos que eso nos hace más autónomos y superiores. ¡La peor de las mentiras!

El legalizar el aborto no nos hace una nación primermundista, llena de igualdad de derechos y de promoción humana; nos convierte en una nación enferma de poder, en una patria en la que no todos cuentan, en un país de asesinos.

Nos jactamos de ser defensores de la vida animal, nos indignamos por el maltrato a un perrito, nos preocupamos por el cambio climático, hacemos campañas para la preservación de alguna especie en peligro de extinción; pero todo esto es absurdo, algo sin lógica, una fanfarronería cuando buscamos la muerte de un hombre que no podrá jugar con su mascota, ni gozara de las estaciones del año, como tampoco cuidará la vida del planeta porque lo hemos condenado a morir.

Dios tenga piedad de nosotros, pero lo que más deseo es que nuestra historia en unos años nos cobre la atrocidad que estamos permitiendo, porque la naturaleza siempre busca su cauce.

Show More
Close