Formación de mi fePara pensar +Virgen María

Una gran intercesora contra las epidemias.

Virgen de Zapopan

En estos días de peligro por la epidemia del nuevo coronavirus, la humanidad entera se ha puesto a buscar soluciones sanitarias que ayuden a remediar este gran flagelo que atormenta a la mayoría de los pueblos. Nosotros los mexicanos ya hemos visto que no somos inmunes a esta pandemia y que el COVID-19 ha cobrado vidas humanas desgraciadamente y ha llenado de temor a las comunidades.

Ante esta realidad debemos crear un ambiente de prevención sanitaria pero también de acción, debemos ver el ejemplo de otras naciones y ponernos en marcha buscando con delicadeza el bienestar de los pueblos y dejar a un lado la gran irresponsabilidad de tomar este riesgo sanitario como algo vano.

Pero que no se nos olvide que somos hombres y mujeres de fe, y que nuestra fe nos robustece y nos alienta a caminar por el sendero que, aunque tenga oscuridad la luz de Cristo nos llevará a la eterna claridad. Y para esto tenemos una gran intercesora Nuestra Señora de Zapopan, que desde 1530 ha estado presente en el Occidente de México y ante la cual hemos recurrido infinidad de veces buscando su ayuda y su maternal protección.

Ella es Protectora contra rayos, epidemias y tempestades que según lo cuenta la historia desde finales del siglo XVII la ciudad de Guadalajara, venía sufriendo grandes calamidades, tormentas con fuertes rayos que mataban a la gente además de, epidemias (Sarampión y viruelas) por lo que el Obispo de entonces, Sr. Garabito, dispuso llevar la Imagen original de la virgen de Zapopan desde su Santuario hasta la ciudad.

Al llegar la Imagen, disminuía notablemente la epidemia. De tal hecho el Notario levantó constancia. En 1721 toda la Nueva Galicia fue atacada por una peste mortal que diezmaba la población, incluso el Obispo Fr. Manuel Mimbela y Morlans murió por causa de dicha peste. Hasta que la Visita de Nuestra Señora se vio que el disminuía y entonces se pensó que en adelante la Imagen visitara todas las Iglesias de la ciudad.

Por ese mismo tiempo, la ciudad se vio atacada, además, por terribles tempestades en las que abundaban los rayos, incluso el sacristán del templo de San Juan de Dios murió a causa de un rayo y hasta al sacerdote que le administraba la Extrema Unción lo mató otro rayo. De aquí el pueblo pidió que le dejaran la Imagencita.

Por tal motivo el Cabildo de Justicia y Regidores de la ciudad, en Junta del 24 de septiembre de 1734 empezaron a dar los primeros pasos para que la Virgen fuera declarada “Patrona y Abogada de la ciudad”. Los siguientes pasos se dieron en los días y semanas siguientes, e intervino respaldando lo anterior el V. Cabildo de la Santa Iglesia Catedral. También el Obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes apoyó el proyecto.

Por fin, el día 14 de noviembre de 1734, con asistencia de muchísimos fieles, fue declarada Patrona y Protectora contra Rayos, Tempestades y Epidemias de esta nobilísima Ciudad y sus moradores. Esto lo efectuó el V. Cabildo Catedral en Sede Vacante, pues el Obispo Gómez de Cervantes había fallecido el día 6 del mismo mes.

La jura de este patronato, conlleva la obligación de traer la imagen cada año, durante el tiempo de lluvias, para que por turno fuese visitando todas las iglesias de la ciudad. Con ello se iniciaba la tradición religiosa culturalmente más rica del obispado de Guadalajara, y la única que hasta el presente se mantiene, pese a las prohibiciones legales, y a las persecuciones religiosas que ha sufrido el país.

Pidámosle llenos de fe, a la Virgen de Zapopan que nos ayude para que el fin de esta pandemia tenga pronto efecto y que ante Cristo presente estas suplicas y nos mande su bendición.

Nuestra Señora de Zapopan, ruega por nosotros.

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