MAGIA

¿Tienes roto el corazón?

En esta Navidad puede que algunos se encuentren con su corazón roto por el odio, el rencor, la decepción, los vicios, la infidelidad, la impureza, etc. Cada uno lleva siempre heridas en su corazón que le atormentan, lastiman y lo endurecen. Estas heridas pueden haber sido causadas por el pecado personal, o bien, por las heridas que otros pudieron habernos causado. No importa cuál ha sido la raíz, lo importante es que las reconozcas y dejes que Cristo sane esas heridas con su amor y su misericordia.

Hace tiempo me contaron la historia de un perrito que lo había lastimado y estaba sangrando, un niño lo vio y se enterneció, quiso acercarse para ayudarlo, pero como estaba muy mal herido el perro, éste intentó morder al niño. El niño estaba muy desconcertado porque él lo único que quería era ayudarlo. En ocasiones nosotros nos compartamos como ese perrito, ya que las heridas que llevamos en nuestro corazón no nos permiten vivir en el amor hacia los demás, y nos portamos gruñones, ofensivos y estamos muy susceptibles a lo que pueda pasar.

Te invito a que le descubras tus heridas a Cristo para que sea Él quien ayude a reconstruir tu corazón. Quiero citar algunos extractos de algunas homilías del Papa Francisco, en las cuales ha hablado a propósito de las heridas del corazón: “¿Tú quién eres, que cierras la puerta de tu corazón a un hombre, a una mujer, que tiene ganas de mejorar, de volver al pueblo de Dios, porque el Espíritu Santo ha obrado en su corazón?” 

“Él tiene solo palabras de misericordia que puedan curar las heridas de nuestro corazón. Él sólo tiene palabras de vida eterna”. “Cuando los corazones se abren al Evangelio, ¡el mundo comienza a cambiar y la humanidad resurge!”.

Ábrele tu corazón al Señor y permítele que cure cada una de tus heridas, a fin de que puedas vivir feliz, contento y compartiendo el amor a los demás. Cuando nosotros caminamos por la vida con el corazón roto y no le permitimos a Dios que lo sane, seremos personas propensas a lastimar a los demás.

El Papa Francisco nos da dos consejos para poder sanar nuestro corazón herido:

  • Los amigos.

La amistad es de los regalos más grande que una persona, que un joven puede tener y puede ofrecer. Es verdad. Qué difícil es vivir sin amigos.  Fíjense si será de las cosas más hermosas que Jesús dice: «yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre» (Jn 15,5). Uno de los secretos más grande del cristiano radica en ser amigos, amigos de Jesús. Cuando uno quiere a alguien, le está al lado, lo cuida, ayuda, le dice lo que piensa, sí, pero no lo deja tirado. Así es Jesús con nosotros, nunca nos deja tirados. Los amigos se hacen el aguante, se acompañan, se protegen. Así es el Señor con nosotros. Nos hace el aguante.

  • Los retiros espirituales.

San Ignacio hace una meditación famosa llamada de las dos banderas. Describe por un lado, la bandera del demonio y por otro, la bandera de Cristo. Sería como las camisetas de dos equipos y nos pregunta, en cuál nos gustaría jugar.

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