DIOSLa Charla Dominical

¿Somos portadores del amor de Dios?

Charla Dominical

Queridos amigos, estamos muy contento porque nos encontramos muy cerca de celebrar la Navidad, de celebrar el nacimiento de aquel que nos viene a ofrecer un proyecto de Salvación y de liberación que lleva a los hombres a descubrir la verdadera felicidad.

En este Domingo vamos a descubrir, en la persona de la Santísima Virgen María, tres rasgos fundamentales de un auténtico modelo de evangelización. Vamos a reflexionar en ciertas actitudes interiores de María, para poder vivir a profundidad la Navidad.

El Evangelio de Lucas que hoy escuchamos, nos narra el encuentro que tuvieron las dos madres, María e Isabel, en donde María sale presurosa y se pone en camino para servir a su prima, quien estaba ya mayor y también embarazada. María se convierte en portadora de la Buena Noticia de Salvación, y con su presencia y su servicio generoso a su prima, María le lleva gozo y alegría. Estas actitudes de María, como modelo evangelizadora, son las siguientes:

  1. Una fe viva y activa:

El Evangelio dice que María se dirigió “deprisa”, no tardó, no inventó pretextos o excusas para no acudir. Esto nos enseña que una fe viva, demanda siempre una cierta urgencia. Una fe viva no es estancamiento, sino encuentro.

Cuando las dos madres se saludan, dice Lucas que sucedieron dos cosas muy importantes: “La criatura saltó en su vientre” y también dice “quedó llena del Espíritu Santo”. Esto nos habla de que todo encuentro verdadero de fe, debe provocar un movimiento interno que nos mueva, además de una auténtica acogida del Espíritu Santo.

Qué triste sería que, en ocasiones, mi presencia, en lugar de comunicar vida, de suscitar alegría o esperanza, o de comunicar la presencia del Espíritu Santo, mi presencia sea portadora de experiencias de amargura o suscite malestar en los demás. No podemos vivir una fe rutinaria, enfermiza o apagada; sino que hay que encenderla con la presencia del Espíritu Santo.

  1. Servicio pronto y desinteresado:

¿De dónde proviene esta actitud en María? Pues de que es alguien que se dejaba conducir por el Espíritu Santo para llevar a Cristo a los demás. María se sabe portadora de la Buena Nueva de Salvación y sale a ponerse a servir.

Las personas que han dejado que el Espíritu Santo haga morada en sus vidas, están siempre inclinadas a servir desinteresadamente y lo hacen con prontitud y con un ánimo alegre. Lo más hermoso es que, quien recibir así la presencia del Espíritu Santo y se deja conducir por Él, es capaz de contagiar a otros en el camino de la fe. Así lo dice Lucas: “En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre, y se llenó del Espíritu Santo”. ¿Las personas que se encuentran con nosotros, pueden descubrir esa presencia misteriosa de Dios? ¿Nuestra fe y nuestro servicio reflejan que Dios vive en nosotros?

El Evangelio de hoy termina diciendo que María es dichosa por creer en lo que Dios le había prometido. Esto nos deja claro que las personas que se entregan totalmente a Dios, sin reservarse nada para sí mismas, reciben grandes gracias y en ellas se realizan las promesas del Señor.

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