Reflexiona +ReflexionesVida con sentido

¡Ser auténtico lo convirtió en rey!

Había una vez un rey que quería encontrar un esposo digno para su joven hija. Por lo que convocó a todos los hombres solteros y jóvenes que habitaban en el pueblo. Todos respondieron a la invitación que su monarca les había hecho. Unos más bien parecidos que otros. Algunos otros, más altos o fuertes que los demás.

Como deseaba hallar al hombre correcto para su heredera, el rey encontró una manera de probar la valía de cada postulante que había asistido al palacio. Les dijo: “Voy a darles una semilla a cada uno de ustedes, misma que deberán sembrar y cuidar. Una vez pasados seis meses deberán volver y traer consigo la maceta que haya florecido de este fruto. El hombre que me presente la flor más bella y mejor cuidada de todas, será el esposo de mi hija y heredero mi reino”.

De entre todos los jóvenes postulantes, había uno que siguió las indicaciones al pie de la letra. Al llegar a su casa, plantó de inmediato aquella semilla, la cuidó y regó con mucho esmero. Pero pasaban los días, los meses y no había fruto alguno en aquella maceta. El hombre se puso muy triste y dejó de cuidar su semilla que nunca germinó. El resto de los jóvenes por su parte, presumían a todos en el pueblo el fruto que habían brotado de sus semillas.

Al cabo de los seis meses, llegó la fecha y todos los hombres acudieron al castillo con hermosas y grandes flores que salían de sus macetas. Aquel joven estaba desanimado y no quería presentarse con su vasija vacía ante el rey. Pero ante la insistencia de su madre, salió con su maceta en camino al palacio. Avergonzado y con la cabeza abajo, comenzó a ser objeto de burlas y risas de entre todos los que se encontraban en el salón del palacio.

De pronto, entró el rey y dándoles la bienvenida pidió a cada joven que pusieran en el piso frente a ellos su maceta. Luego, comenzó a caminar frente a cada uno, observando detenidamente cada uno de sus plantas y flores que colgaban de sus recipientes.

Cuando terminó, llamó a su hija y le dijo: “Muy bien, de entre todos ustedes hay uno solo que merece la mano de mi hija y he decidido elegir a este”, señalando con su dedo al único joven que tenía su maceta vacía. Los asistentes se quedaron atónitos y sorprendidos no dejaban de mirar una y otra vez la vasija de aquel joven, no podían creerlo.

El rey finalmente dijo: “¿Acaso creen que me engañaron? Yo di a todos una semilla infértil y el resto de ustedes han venido y me han presentado el fruto de una semilla distinta. Este joven por su parte me ha traído su maceta vacía. Demostrando su valentía, sinceridad y honestidad. Atributos que todo rey debe tener, por eso lo he elegido a Él”.

Ser auténtico es la mejor carta de presentación ante los demás. No te dejes llevar por el deseo de las apariencias y sé siempre honesto, más aún, cuando las cosas no salgan como tú esperabas. Pues la autenticidad es un acto de valentía que no todos están dispuestos a pagar. Sé sin pretender parecer.

Show More
Close