Reflexiona +ReflexionesVida con sentido

!Sacúdete la tierra y sigue subiendo!

Había un viejo campesino que vendía granos y semillas en las calles del pueblo. Siempre acompañado por su vieja mula, iba y venía todos los días desde su pequeña casita hasta el kiosko del poblado. En una ocasión que iba de regreso a casa, una fuerte lluvia azotó el camino. El agua que bajaba de las montañas comenzó a inundar el sendero, lo que hacía difícil caminar. Pero el campesino siguió su trayecto.

De pronto sin darse cuenta, la mula cayó en un profundo hoyo que había a las afueras de una finca. El hombre desesperado, no sabía qué hacer para sacar a su compañera de allí. Tras varios intentos fallidos por sacarla, el campesino creyó que no había modo de salvarla. Por lo tanto, con dolor decidió entonces que más valía sepultarla de una vez en el mismo hoyo.

Una vez que bajo la lluvia, el campesino se puso a buscar ayuda entre todos los vecinos que habitaban alrededor de lugar. Pidió que con palas lo ayudaran a enterrar a su fiel compañera que yacía viva dentro de aquel agujero. Cuando comenzaron a lanzar la tierra, la mula se puso histérica y no dejaba  de gemir.

Pero cual fue la sorpresa de aquellos hombres que a medida que iban paleando la tierra sobre el lomo del animal ella se sacudía y subía sobre cada montículo de tierra que se formaba. El campesino se llenó de esperanza y comenzaba a gritarle a su compañera: “Sacúdete y sube” “Sacúdete y sube”. Los hombres al ver esta actitud de la mula, ponían más esfuerzo por ayudarla y no dejaban de echar palas de tierra sobre el animal que poco a poco iba subiendo.

Sin importar, los dolorosos golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, la vieja mula seguía “sacudiéndose y subiendo”. Poco a poco llegó el punto en que la mula cansada y abatida, pudo salir con un brinco de aquel hoyo en que estaba metida. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición pues supo sacarle provecho a su situación.

De la misma manera pasa en nuestra vida. Por muchas y fuertes que sean las caídas y dificultades, nunca debemos dejarnos vencer. Si enfrentamos nuestros problemas y respondemos positivamente, haciendo a un lado el pánico, la amargura, y las lamentaciones todas las adversidades que vienen a nuestra vida a tratar de enterrarnos, nos darán el potencial para “seguir subiendo” hasta recuperar la calma. ¡Sácale el provecho a cada situación de dolor y angustia en que estés viviendo!

Show More
Close