DIOSLa Charla DominicalReflexiones

Quedamos ciegos cuando pecamos

En este domingo el Señor quiere que nosotros caminemos como hijos de la luz, recordando nuestro ser de bautizados. Y quiere ayudarnos a quitar todos los impedimentos que no nos dejan verlo y reconocerlo como lo que Él es, el Mesías nuestro Salvador.

San Pablo en Efesios (Ef 5, 8-14), nos recuerda que antes del bautismo estábamos en las tinieblas, pero ahora por el bautismo, hemos sido hechos luz. Qué tristeza que muchos aún vivimos en las tinieblas. Él mismo dijo: “Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad”. Con esto hagamos nuestro propio examen ¿Estamos en la luz o en las tinieblas? ¿Cómo son nuestras palabras, acciones y obras?.

En el Evangelio de San Juan (Jn 9, 1-41), nos presenta el milagro en el que Jesús le da la vista a aquel ciego de nacimiento. Nosotros no somos ciegos de nacimiento a la fe; ya hemos sido iluminados por Cristo en el baustismo, sólo que en algunos momentos, al dejarnos seducir por el pecado, nos hemos vuelto ciegos.

Muchos creían que él estaba ciego porque alguien de su familia había pecado, ya que le preguntaron: “¿Quién pecó para que éste naciera así, él o sus padres?” Me asombra que para Jesús no hay culpables, sólo ocasiones para manifestar el amor y la sanación, personas destinadas a experimentar el gozo del Amor de Dios. Nosotros muy fácil condenamos, enjuiciamos y nos dejamos llevar por los perjuicios.

El Señor Jesús con un poco de barro y saliva le untó en los ojos y le mandó lavarse en la piscinas de Siloé. Este hombre no cuestionó lo que Jesús hacía: Obedeció y vio.

Lo que más quiere resaltar este Evangelio no es el hecho mismo de la curación o el milagro, sino  la actitud nefasta e incrédula de los demás. Ya que, una vez curado el hombre es interrogado y cuestionado. Aquel hombre sencillo, lleno de fe y confianza comenzaba a abrirse a la luz, mientras que aquellos presuntuosos maestros y doctores de ley, negando lo evidente, se cierran en su soberbia y crecen en su ceguera interior.

Cuántas veces estamos igual, no queremos reconocer las obras de Dios en nuestra vida o en la de nuestros hermanos. Nos cerramos a la gracia y a la luz. La cerrazón era tan grande de éstos que llegan a correr al hombre del templo, pero él que ya está curado, se le han abierto los ojos, ya ha podido conocer a Jesús. ¿Ya conoces a Jesús y haz experimentado su amor y su perdón? o ¿Todavía tu corazón sigue cerrado y endurecido que no te deja reconocerlo?.

Desgraciadamente, muchas veces nuestro corazón, lleno de orgullo se monta en los juicios, en la incredulidad y en la autosuficiencia. Hasta que no dejemos actuar al Señor y que nos abra los ojos del alma, no lograremos encontrar la felicidad. Qué triste sería vivir esta próxima Semana Santa alejados de la Luz de Cristo.

#LaCharlaDominical

#ConMasGracia

Jose Luis González Santoscoy

Twitter – https://twitter.com/PadreJoseLuisGS

Facebook – https://www.facebook.com/José-Luis-González-Santoscoy-1221002621261784/?fref=ts

Tags
Show More
Close