DIOSLa Charla DominicalSin categoría

¿Qué tanto le demuestras a Dios que lo amas?

Charla Dominical

Queridos hermanos, en este domingo, Jesús quiere recordarnos la tarea principal de todo cristiano: amar a Dios y amar a todos nuestros hermanos. No podemos decir que amamos a Dios, cuando despreciamos a nuestros hermanos, sería una total incongruencia.

En el Evangelio de hoy escuchamos el pasaje donde vemos que un escriba se acerca a Jesús y le pregunta: “¿Qué mandamiento es el primero de todos?”. Sabemos que Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. Pero también, Jesús añadió: “El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Hoy se nos quiere enseñar que, el amor a Dios y el amor al prójimo, son inseparables. El mandamiento principal y el segundo, no se excluyen, no son opuestos, ya que el único camino hacia Dios es el prójimo, y el mejor camino para amar al prójimo, es aceptarlo como es y aprender a amarlo tal como Dios lo ama.

Además, en la primera lectura, tomada del Deuteronomio, escuchamos a Moisés que nos dice lo mismo, cita este precepto de amor a Dios, recordándole al pueblo que “El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas”. Esto nos recuerda que no podemos tener falsos dioses ni ídolos. Cuántos confían más en sus riquezas, en sus capacidades o en sus talentos, en lugar de poner toda su confianza en el Dios providente y misericordioso que tenemos.

Algo muy interesante de este Domingo es que podemos descubrir lo que significa el amor. En ocasiones se piensa que el amor es un sentimiento y que éste puede variar con los estados de ánimo y esto es incorrecto. El amor no es un sentimiento, sino una decisión de entrega, de perfección, una decisión de la voluntad.

Por ello, Jesús nos pide en este mandamiento amar con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todo nuestro ser. Por lo tanto, vemos que el amor no es lo mismo que el deseo, no es pasión; sino que implica unir la razón con mis afectos y mi ser espiritual, es decir, alma, mente y corazón. El amor, para que sea verdadero, al implicar la mente y todo nuestro ser, debe ser totalmente libre.

Por eso debemos perfeccionar nuestra entrega. Sería una incongruencia y hasta una falsedad de amor… rezar mucho, venir a Misa, estar en montón de apostolados y no tener caridad con mi prójimo; incluso, con mis más cercanos, en la propia familia.

Por ello te dejo algunas preguntas para reflexionar en este Domingo: ¿Qué tanto le has demostrado a Dios que lo amas, no con tus rezos, sino con tu caridad al prójimo? ¿Cuántos enfermos has visitado últimamente? ¿Cuánta paciencia le demuestras a quienes te desesperan? ¿Qué estarías dispuesto a dejar con tal de poder amar como Dios nos lo pide?

Show More
Close