DIOSLa Charla Dominical

¿Qué tanta generosidad hay en nuestra vida?

Charla Dominical

Queridos hermanos, hoy deberíamos ponernos a reflexionar en qué tanta confianza tenemos en la Providencia de Dios, que siempre nos provee todo lo que necesitamos, y qué tanta generosidad hay en mi vida para compartir lo que tengo a los demás.

En la primera lectura, tomada de la Primera Carta a los Reyes escuchamos el pasaje donde el profeta Elías le pide a la pobre viuda que le hiciera un panecillo para comer, y ésta, sabiendo que sólo le quedaba un puñado de harina y un poco de aceite, y siendo consciente de que debía de alimentar a su hijo, no dudó y compartió lo que tenía.

Esto trajo como resultado, abundancia en su vida, ya que por su generosidad para compartir lo poco que tenía con quien tenía necesidad, nunca le faltó la harina ni el aceite.

¿Qué tan generosos somos con lo que tenemos? Te has puesto a pensar en que es más fácil dar de lo que nos sobra, pero pocas veces se da de lo necesario para vivir. En el Evangelio de hoy vemos a Jesús que les da una gran lección a sus discípulos, pues estando instruyendolos que no se dejarán llevar por las actitudes de los escribas, vio cómo una viuda pobre echaba en las alcancías dos reales, mientras que los ricos echaban mucho, pero no lo hacían de corazón.

Qué maravilla, pues para Jesús, esta mujer pobre y sencilla, al echar dos pequeñas moneditas en el cepo, dio más que nadie, incluso, dio más que los ricos pretenciosos que había ahí y que derrochaban el dinero en abundancia. Los dos reales de la viuda, en realidad, eran unos cuántos céntimos y era todo lo que ella tenía para vivir, pero aun así los dio de corazón.

De esto aprendemos que Jesús valora las cosas, la entrega, nuestro tiempo, no en cantidad sino en calidad. Podemos dar mucho, pero hacerlo de mala gana, por obligación, para lavar nuestra conciencia, para sentirnos buenos ante los demás, para “ganarnos el cielo”; pero, para Jesús, esta mujer sencilla lo hizo de corazón, se desprendió de toda su seguridad porque dio todo lo que tenía para vivir.

En lo material, podemos tener muchos apegos, ambiciones e inseguridades, y por ello, nos cuesta trabajo desprendernos de lo esencial y sólo damos de lo que nos sobra. En lo personal, qué tanto doy de mi persona a los demás, de mi tiempo, de mi amor, qué tanto hago rendir mis capacidades o qué tanto me desgasto en la entrega.

Muchas veces, estamos más acostumbrados a pedir y a exigir, que a dar generosamente sin esperar nada a cambio. La actitud de confianza y de generosidad de estas 2 viudas, la de la primera lectura y la del Evangelio, son una invitación a que confiemos en el Señor, a que no nos apeguemos al mundo, pues Dios nunca falla ni nos abandona.

 

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