DIOSLa Charla Dominical

¿Nuestra mirada está fija en el señor Jesús?

Charla Dominical

Queridos amigos, en este Domingo, el Señor nos invita a centrar nuestra mirada en su Persona, ya que hay muchas cosas que nos distraen y es muy fácil que perdamos de vista nuestra misión en el mundo, debemos ser reflejos de Cristo con los más pobres.

En el Evangelio que hoy escuchamos de Lucas, Jesús nos recuerda que evangelizar a los pobres, caminar con ellos, ser signo de esperanza, es su misión fundamental y deberá ser también nuestra misión. En la Sinagoga, al leer el libro del profeta Isaías leyó lo siguiente: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor”.

En este texto comprobamos que la misión de Jesús es traernos esa libertad que tanto necesitamos. Él se nos muestra como lo que es, el Mesías esperado en quien se cumplen todas las promesas de Salvación.

¿Qué podemos aprender de esto? Lo primero, es que Jesús está interesado y se acerca a nosotros, para curarnos de tantos males y liberarnos de todas nuestras adicciones y esclavitudes que nos oprimen. Todos estamos continuamente llamados a rehabilitarnos de la tristeza, la apatía y la desesperanza.

Lo segundo que aprendamos es que Jesús no predica teoría sino predica con la vida y con cada uno de sus actos, con su apertura a todos, pero de una manera preferencial a los marginados, a los pobres y a los oprimidos por la sociedad.

De esto se desprende que también nosotros debemos ser reflejo de Cristo, debemos dar testimonio de su amor. Todos somos predicadores, nunca olvidemos que nuestra manera de vivir es nuestra predicación.

Cuentan que un Padre Franciscano fue designado como guía de Madre Teresa de Calcuta durante su visita a Australia. Entusiasmado e ilusionado por la oportunidad de estar cerca de esta gran mujer, soñaba con aprender mucho en su compañía. Durante la visita la Madre Teresa estaba tan solicitada por todos que no tuvo tiempo para conversar.

Cuando terminó la visita se dirigía a Nueva Guinea y el P. Franciscano le preguntó: “¿Si me pagó el billete puedo acompañarla y sentarme a su lado y aprender sus enseñanzas?” Y la Madre Teresa le contestó: “Si tienes dinero para el viaje, da el dinero a los pobres y aprenderás más de lo que yo te pueda enseñar”.

Debemos dar un vivo testimonio no sólo de palabra, sino con nuestras obras. Esto sólo será posible si estamos alimentados del Señor ¿De dónde nos nutrimos y sacamos fuerza para predicar con un testimonio coherente?

  1. Del encuentro vivo con la Palabra: en la 1era lectura de Nehemías escuchamos que el pueblo “escuchaba atentamente la Palabra de Dios”. También nosotros debemos dejarnos interpelar por la Palabra que quiere sanarnos y suscitar en nosotros la conversión.
  2. Dejarme guiar por el Espíritu Santo: Jesús nos dice en el Evangelio que ha sido ungido por el Espíritu, recordemos que también en nuestro bautismo, nosotros fuimos ungidos y debemos dejarnos conducir por Él. Debemos ser dóciles para que nos conduzca por los caminos que nos convienen y podamos así, ser testimonio vivo del amor de Dios.

Nuestro testimonio de caridad ayuda a que otros también se liberen de tantas opresiones, pero cuando, por el contrario, damos anti testimonio, en lugar de ayudar, lastimamos a los demás.

 

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