Fe y VidaVLOGS

Mucho activismo pero poco silencio interior…

En ocasiones nos preocupamos por hacer muchas obras para Dios, y no está mal, pero éstas se pueden ver disminuidas o poco favorecidas cuando nuestra vida espiritual carece de silencio interior. El riesgo es entrar en una etapa de activismo que sofoque nuestra vida espiritual y no tenga sentido todo lo que hacemos.

Toda actividad en la Iglesia deberá estar siempre motivada y fortalecida por la vida espiritual, es decir, por ese encuentro vivo, profundo y personal con Dios. Si las obras que realizamos en esta vida no están sustentadas en el encuentro con Dios, fácilmente puede entrar en nuestro corazón la soberbia y el egoísmo, quedando esas obras en el mero agradar a los hombres y no a Dios.

San Juan de la Cruz nos previene muy bien de esto cuando dice: 

“Adviertan, pues, aquí los que son muy activos, que piensan ceñir al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que muchos más progresos harían […] si gastasen siquiera la mitad de este tiempo en estarse con Dios en oración… Cierto entonces harían más y con menos trabajo con una hora que con mil, mereciéndolo su oración, y habiendo cobrado fuerzas espirituales con ella; porque de otra manera, todo es martillar y hacer poco más que nada, y a veces nada, y aún a veces daño”.

Por tanto, cuando el activismo llegue a tu vida recuerda las palabras del Papa Francisco: 

“La tentación, ¿de dónde viene?, ¿cómo actúa dentro de nosotros? El apóstol nos dice que no viene de Dios, sino de nuestras pasiones, de nuestras debilidades internas, de las heridas que dejó en nosotros el pecado original. Vienen de allí, las tentaciones, de estas pasiones”.

En ese momento es tiempo de arrodillarte ante el Señor y nutrirte de su Palabra. Nunca es tarde para comenzar. Muchas veces, el demonio se vale del desánimo o de la tristeza para hacernos trizas y hacer que nos rindamos. Nos infunde pensamientos como: yo no puedo, yo no sirvo para esto, yo no lograré nunca vencer tal o cual pecado… No es cierto todo esto, nunca te des por vencido, siempre podemos cualquier cosa con la gracia de Dios. Recuerda que el Evangelio de Lucas dice: “Para Dios todo es posible”.

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