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Lo que no debes decir en un velorio

Consolemos, no desalentemos

Hay una serie de frases que cuando vamos a un velorio o exequias a acompañar a los familiares y amigos de alguien que falleció que debemos de quitarlas de nuestras palabras para dar el pésame, porque lejos de consolar podrían herir a los dolientes.

En ocasiones cuando alguien muere, con el buen pretexto de consolar a los dolientes, es común que refiramos en nuestras palabras cosas como “debemos de tranquilizarnos pues ya está en el cielo”; y para ser verdad, no podemos asegurar tal cosa, pues no somos Dios como para emitir el juicio de una persona.

Y aunque es un buen deseo y algo que pareciera que llena de consuelo por la terrible pérdida de un ser querido; pero tal afirmación podría confundir sobre el destino final de la persona.

Debemos de saber distinguir entre el buen deseo de que goce de la vida eterna, y en la seguridad que este reinando con Cristo en el cielo. Y en esto debemos tener un buen cuidado porque en ocasiones que no somos tan cercanos a la persona finada y no la logramos conocer bien, sería algo en definitiva muy arriesgado y hasta de mal gusto para los familiares que en verdad si lo conocieron y que saben que ese específicamente no podría ser el lugar de su alma.

Otra frase que usamos con frecuencia es “Dios necesitaba un ángel, por eso se lo llevo”, esto no sólo puede causar dolor para quien la recibe sino hasta una cierta indignación porque para empezar que necesidad tiene Dios de a un ser humano convertirlo en ángel, ¿acaso Dios no crea de la nada y tiene el sumo poder para crear a los ángeles que él desee?

También puede resultar lastimoso al decir que Dios hace lo que se le antoje con los seres humanos, que él maneja la vida de los hombres como si manejara marionetas y según su necesidad los mueve para donde le convienen. Lejos de consolar, herimos a quien perdió a su hermano, hijo o padre; y ahora obtuvo un ángel que ya no estará con ellos pues tiene trabajo en la corte celestial.

Una frase más que esta fuera de lugar en estos momentos de dolor es decir “no llores porque lo asustas, o desvías su alma y no lo dejas partir”, por Dios santo, quisiera yo que quien aconseja de esta manera, en el momento de tener una pérdida de un ser querido nos platicara si no sufrió tal dolor como para llorar, incluso para renegar por el desprendimiento sentimental que de la noche a la mañana se da.

El dolor es una experiencia tan humana que nos solidariza, pero el dolor también tiene lágrimas que deben fluir para efectivamente manifestar la pérdida humana y poder con el paso del tiempo sanar la separación. Es algo normal el enojarse y renegar por no querer aceptar la muerte de alguien que amamos, esto es signo de nuestro gran apego por los lazos familiares o amistosos que nos unían.

Si bien esto no debemos decir cuando estamos frente los que han perdido a un ser querido, lo que creo sería de mayor provecho es primero que nada orar por el finado y por los dolientes, para que en su debido momento puedan tener un sano duelo que les permita recordar a su ser querido con la satisfacción de haber compartido con él la vida.

También antes de dar alguna palabra recordemos las experiencias dolorosas por las que hemos pasado y tratemos de comprender el dolor que sienten para poder entender. Pienso yo que no son necesarias tantas palabras, sino el simple hecho de manifestarle a los dolientes que no están solos y que cuentan con nosotros.

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