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¿La Iglesia permite que un católico pueda casarse con alguien de otra religión?

Al leer esta pregunta muchos de inmediato podrían pensar que la respuesta es negativa. Dirán que sería mejor que cada quien se case con alguien que profese su misma fe y así evitar problemas. Pero hay quienes no piensan así y por situaciones y circunstancias de su vida, desean unirse en matrimonio con alguien ajeno a su culto o a su fe. ¿Esto es posible para un católico? Sí, sí es posible. Pero para que esto suceda hay que cumplir ciertos requisitos.

El matrimonio de un católico y un no cristiano es conocido como matrimonio de disparidad de culto, por ejemplo, cuando es entre un católico y un judío, o musulmán; mientras que un matrimonio mixto es entre un cristiano católico y cristiano no católico, ejemplo bautista o metodista. Para que la unión pueda ser válida se debe obtener en primer lugar una dispensa o licencia por parte del obispo. Sin este documento dicho consorcio será inválido.

La Iglesia ha estipulado algunos requerimientos para autorizar ese tipo de uniones. Misma que se encuentran en el Código de Derecho Canónico en el artículo 1125:

1.- Que la parte católica declare que está dispuesta a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe, y prometa sinceramente que hará cuanto le sea posible para que toda la prole se bautice y se eduque en la Iglesia católica.

Por lo tanto, si la unión representa un grave peligro o conlleva efectos graves en el futuro para la fe de la parte católica, la Iglesia podría no autorizar ese matrimonio.

Por otro lado, al decir “cuanto le sea posible”, hace referencia a que existen casos en que por circunstancias de cultura o costumbres, el católico no siempre podrá educar a sus hijos en la fe. Por eso, la Iglesia sólo pide que esté dispuesto y haga todo lo que esté en sus manos para sembrar y acompañar la fe en su familia.

Hay que aclarar que como en la mayor parte del mundo, el católico tiene el derecho intrínseco de casarse con quien mejor desee, por eso la Iglesia no puede negarle el permiso para unirse a una persona que no profese su misma fe por temor a que los hijos de ese matrimonio no serían educados en el culto católico.

2.- Que se informe en su momento al otro contrayente sobre las promesas que debe hacer la parte católica, de modo que conste que es verdaderamente consciente de la promesa y de la obligación de la parte católica.

Bastará con que el no católico sea consciente de las promesas y obligaciones que su pareja tiene con su fe. Anteriormente, se pedía que la pareja del fiel católico también prometiera educar a los hijos en núcleo cristiano, pero esto significaba una violación a la libertad de la conciencia por lo que dejó de ser un requisito.

3.- Que ambas partes sean instruidas sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, que no pueden ser excluidos por ninguno de los dos. Entiéndase por fines y propiedades del matrimonio: la apertura a la vida, la fidelidad, la indisolubilidad, etc. Mismo que si llegan a excluirse resultaría inválido dicho matrimonio.

El modo y la forma en que estos requisitos deberán constar corresponden a la Conferencia Episcopal del lugar determinarlos. De tal modo que, si la pareja que sea unirse en matrimonio cumple con estos requerimientos, la Iglesia Católica lo autorizará sin mayor inconveniente. Por lo que respecta a la celebración nupcial católica, el matrimonio deberá celebrarse de modo aparte de la Misa.

 

 

 

 

 

 

 

 

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