Con + EnfoqueFe y VidaLíneasPara pensar +Reflexiona +Vida con sentido

La frustración de Dios

¿Dios se puede sentir frustrado?

El sentimiento de frustración es una de las cosas que más padece el hombre de nuestro tiempo, de hecho, el mayor número de suicidios ocurren debido a que el hombre se siente frustrado y concluye sus esperanzas en un mejor mañana, termina por desconfiar de todos, incluso de Dios.

La frustración es una de las mejores armas que pone el demonio en el corazón del hombre para que éste se desmotive y caiga presa de sus garras induciéndolo en el sin sentir de la vida.

Es algo, hasta cierto punto normal en el hombre, que, debido a sus emociones, tenga este sentimiento, pero ¿Y en Dios se puede dar el sentimiento de frustración? ¿Hay días en que Dios se siente tan incompleto con ganas de llorar?

Evidentemente esto no pasa con Dios, porque en él, que es la existencia misma, no cabe ni una pizca de desesperanza; si fuera de modo contrario, entonces estaría en graves problemas, pues no sería Dios.

Pero vamos desarrollando esta reflexión que aclarando no es materia de fe, ni de teología; sino una simple reflexión que nos ayude a vivir mejor nuestro compromiso de cristianos.

Todos conocemos de sobra pasajes de la Escritura en que el hombre se siente frustrado y clama al cielo respuestas ante sus males. Hoy te propongo que recuerdes el encuentro de Cristo y el joven rico y veas entre líneas el “sentimiento de frustración” de Jesús, no por sí mismo, pero sí por el joven apegado a sus viene que rechaza la invitación a su seguimiento.

En este joven rico podemos incluir a toda la humanidad, pero muy especialmente a todos los jóvenes, pues las miradas más hermosas de Cristo en los Evangelios son dirigidas a ellos, porque “los jóvenes son el presente de Dios” como nos lo ha recordado nuestro querido Papa Francisco. El hecho de que el joven rico haya rechazado la opción a la felicidad plena que le ofrecía Jesús, pienso yo que lo frustró demasiado.

Mucho tenía el joven y mucho le estorbaba lo que tenía para tenerlo “todo”, pues con Dios no hace falta nada. Y el no poder dar un paso adelante en su vida, un cambio que le desinstale de su zona de confort, de su mediocridad; le hace irse cabizbajo pensando todo lo que perdió por su falta de decisión.

A nosotros nos ocurre como a este joven rico, porque SOMOS RICOS, tenemos la riqueza de la vida del hombre que es la juventud; pero no sabemos en ocasiones en que la hemos gastado, hemos hecho con nuestra juventud grandes tesoros en los cuales hemos puesto nuestras seguridades, en meras cosas efímeras. Qué será de nosotros mañana, “Si somos como la flor del campo que reverdece por la mañana y por la tarde se seca”.

Ponte a pensar en este momento preciso de tu vida, no en el ayer; ¿Por qué te cuesta darle tu juventud a Cristo? ¿Por qué tienes miedo a perder si te está ofreciendo el TODO? Es comprensible que nuestra persona se apegue a lo que nos parece certero, pero creo que sobrado está por experiencia de cada uno de nosotros, pues sabemos que lo que Dios nos ofrece no tiene precio y es lo mejor que nos puede ocurrir, pero nuestra falta de decisión es lo que nos detiene en el obrar y emprender el sueño de nuestra vida que nos hará plenamente felices.

Es momento de dar ese paso, salir de ese vicio, iniciar el camino de conversión, dejar esa amistad que nos daña, comprometernos en nuestro estado de vida, terminar la escuela, iniciar nuestra vida laboral, perdonar a los que nos dañaron, amar a nuestros seres queridos. ES MOMENTO DE SEGUIR A JESÚS.

Show More
Close