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La extremaunción, el sacramento del terror

¿Quien es el sujeto del sacramento de la Unción de los enfermos?

De los siete sacramentos que Cristo ha dado a la Iglesia para su santificación, dos de ellos son puestos en el catálogo de sacramentos de curación, como es la Penitencia y la Unción de enfermos.

A lo largo de la historia de la Iglesia han ido tomando fuerza y presencia dentro de la costumbre cristiana, son practicados y queridos por los fieles para poder purificar su alma y estar siempre dispuestos a recibir la gracia santificante todos los días.

Pero, el sacramento de la Unción de los enfermos, también ha tenido un tanto de mala fama y hasta un cierto temor entre los fieles, puesto que también se le conocía como la “extremaunción”. Se presumía entre los creyentes que este sacramento era administrado por la Iglesia sólo en los momentos previos a que la persona falleciera, por lo cual en lugar de ser querido era temido.

La unción de los enfermos es un sacramento de curación que tiene como fin el provocar la salud del alma y del cuerpo por medio de la gracia de Dios, buscando llevar a quien lo reciba a implorar la gracia de Dios por su enfermedad o ancianidad.

El Concilio Vaticano II le quita el pseudonimo de “extremaunción” para purificar su fama y familiarizarlo entre los fieles con el fin de que aprovechen sus beneficios. Para esto el Código de Derecho Canónico en los cánones 998 y 1004 nos da las especificaciones que deben de tener los sujetos de este sacramento:

  • c.998 “Puede recibir el sacramento todo fiel gravemente enfermo”En este canon especifica la Iglesia que, si bien el sacramento es de curación y se implora la salud del cuerpo, se debe valorar el agravante de la enfermedad de modo que no sea por una simple gripa o dolor de cabeza pasajero el que se emplee el ejercicio del sacramento, sino que se reserve para las enfermedades que dañan la salud y van degenerando las fuerzas vitales de la persona.
  • c.1004 “Se debe administrar al fiel que, habiendo llegado al uso de razón, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez”. Continuando con el anterior canon, se pide que el sujeto de este sacramento sea una persona con uso de razón, con esto pudiéramos excluir a los infantes y esto tendría una explicación. Debido a que ellos aún no tienen la noción de lo que es pecado y no, y esto se refuerza por el hecho de que lo que busca el sacramento es la salvación del alma y del cuerpo, tal como lo hemos dicho anteriormente.

En el caso de los que han de recibir el sacramento de la Unción de los enfermos, se debe garantizar que el fiel cristiano quiera iniciar un proceso de conversión para que pueda administrar la gracia habitual que le es conferida por Dios en el sacramento y no sea un simple amuleto que le haga sentir bien, pues en este caso perdería su comunicación y se rebajaría a una simple práctica esotérica.

Perdámosle el miedo a este sacramento de curación y familiaricémonos con él, si estamos enfermos de gravedad o vamos a ser intervenidos quirúrgicamente acudamos a él. También si ya estamos en la ancianidad es conveniente que de una forma espaciada podamos recibir esta gracia que Cristo nos da para nuestra salvación.

Recordemos las palabras de Santiago (St 5, 14-15): “Si alguien está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia y que ellos oren por él, ungiéndole con aceite en el Nombre del Señor”.

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