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Hallowe= víspera de todos los santos

Dentro de las festividades de la Iglesia, hay una muy peculiar que a más de alguno pudiera confundir por el término que se emplea para nombrarla. La fiesta de todos los santos no solo es una celebración que englobe a todos los santos que conocemos como a san José, san Martín de Porres, o Santa Teresa de Calcuta; y que ahí se les celebre especialmente su memoria de nuevo, siendo que estos santos ya tienen su fiesta establecida en la Iglesia.

Entonces, ¿a quien celebramos en la solemnidad de todos los santos?, sabemos de antemano que celebramos el triunfo de Cristo sobre las ataduras del pecado y de la muerte, y que se han visto beneficiados todos los que tuvieron en la tierra una vida justa y feliz, y que no han sido oficialmente reconocidos por la Iglesia con el nombre de “santos”.

Peor la fiesta de todos los santos tiene una historia muy particular que nos remota a los primeros años de la Iglesia, en que se reconocía como “bienaventurados” sólo a los que habían derramado la sangre por Cristo y por el Evangelio; estos eran los santos y se celebraba en el día y lugar del martirio.

Pero entrando el siglo IV con la persecución de Diocleciano, el número de mártires se incrementó considerablemente, por lo cual era algo imposible celebrarlos propiamente el día de su martirio, imagínate la cantidad de cristianos que eran martirizados por odio a Cristo.

La primera noticia que se tiene de una fiesta celebrada el 01 de noviembre en honor de todos los santos se acerca al año 732, en que el Papa Gregorio III consagró una capilla de la basílica de san Pedro a “todos los santos mártires y confesores”, justos que llegados a la perfección reposan en el mundo entero, fijando su aniversario el 01 de noviembre.

Era una fiesta tan importante que desde el principio tenía una vigilia o celebración litúrgica la víspera de la fiesta, conocida por el pueblo como Hallowe” en contracción de la palabra inglesa All Hallows Eveningó víspera de todos los santos. Después del Concilio Vaticano II se suprimió la celebración de la víspera.

Por lo tanto, se trata de una gran fiesta en la Iglesia católica que tiene una larga tradición y que tal como la conocemos se funda en el siglo VIII, respondiendo al deseo de la Iglesia de conmemorar a todos los santos, especialmente a los que no cuentan con una fiesta destacada, o que simplemente no tienen el reconocimiento oficial de santos, pero que fueron justos y que según el libro del Apocalipsis es la gran multitud congregada en torno al Cordero, que nadie podía contar. (Ap 7, 9).

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