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¿Estás en contra del Obispo? Tu lugar no está en la Iglesia

Con el Obispo todo, sin él nada

En algunas ocasiones me he puesto a pensar en qué es lo que movería a San Ignacio de Antioquía para escribir “Con el Obispo todo, sin el Obispo nada”, gran consejo para nuestra Iglesia, pero más que nada es una norma de caridad para todos los cristianos.

Parecería difícil vivir la comunión entre los pastores y las ovejas, parecería que en ocasiones que vamos cada quien con un objetivo y una meta diferente, y lo más alarmante es que nos seguimos llamando católicos.

En ocasiones hay algunas personas que se ponen en contra del pastor, por sus motivos personales, por su carácter, por sus lineamientos, etc. Y esta oposición hace en verdad mucho daño, pues el cuerpo de Cristo no puede estar dividido.

Algunos movimientos que se dicen de Iglesia, pero están en contra de la autoridad de la Iglesia en sus ministros, no deberían de intentar seducir a sus seguidores con lineamientos distintos a los que el obispo sugiera, y no con esto dudamos en que el Espíritu Santo no tenga protagonismo en la Iglesia y les inspire carismas y movimientos, pero lo que también es verdad es que el Divino Espíritu está en plenitud en sus ministros, a los cuales ha consagrado y ungido para el servicio de la Iglesia.

Probablemente la mayoría podemos sentirnos poco aludidos respecto a algún problema de comunión con el obispo, pero esta normativa que nos ofrece Santo Tomás, va desde el obispo hasta el cura, el vicario, el religioso, el catequista y el coordinador del grupo; pues la enseñanza que ofrece el santo es para fomentar la unidad entre el que sirve como pastor y el que está bajo su cuidado.

Frente a esto ¿qué podemos hacer? Debemos modificar toda actitud que atente a quebrantar la unidad de la Iglesia, también debemos fomentar la responsabilidad de nuestros pastores manifestándoles nuestra cercanía y nuestro apoyo que ayude a realizar su ministerio en nosotros.

Por último, para ser benefactor de esta unidad, debemos corregir a todos aquellos que la dañen, todos los que hablen mal de la autoridad, bastaría con enfrentarlos y pedirles sus razones por lo cual actúan así.

Hermanos, unámonos entre nosotros y caminemos juntos, unidos en el vínculo más perfecto que es la caridad, pues es el que fortalece nuestra fraternidad.

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