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¿Eres de los que te cuesta terminar lo que empezaste? Hoy te digo qué hacer

¿Cuántos proyectos tienes sin terminar? ¿Cuántos son los sueños que aún no has logrado alcanzar? ¿Qué te falta? ¿Ya te diste por vencido?

De nada nos servirá soñar en grande si no estamos dispuestos a llegar hasta el final y obtener lo que deseamos, aún a pesar de todas las dificultades que encontraremos en el camino. Más de la mitad de nuestros deseos se quedan en eso, en solamente ideas y sueños no realizados ¿por qué?  Porque nos faltó perseverar.

Cada que las cosas no salen como nosotros queremos, solemos encontrar miles de pretextos para justificar el resultado y terminamos abandonando lo empezado. Nada podremos lograr sin los ingredientes necesarios como son la disciplina y la perseverancia. Sí, es necesario motivarnos y no dejar de soñar; pero, si no somos disciplinados y perseverantes, terminaremos por abandonar todo.

Otras veces, quisiéramos que los resultados fueran instantáneos y con el menor de los esfuerzos, es decir, queremos todo en “bandeja de plata”, pero, oh decepción, eso no siempre es posible. Con el pasar del tiempo y sin esfuerzos constantes, comenzamos a ser presas del cansancio y del desgaste emocional. El entusiasmo inicial se irá desvaneciendo y la voluntad comenzará a debilitarse. ¡Cuidado, estamos a punto de abandonarlo todo!

Para poder perseverar es importante definir un objetivo claro en nuestra mente. Reflexionemos y comencemos preguntándonos ¿Qué es lo que quiero? Deberá ser una meta tan poderosa para que nos impulse todos los días a trabajar por nuestro anhelo. Esa meta debe apasionarnos, debe hacernos vibrar cada que nos imaginemos lográndolo. Si queremos lograr algo, debemos entregar cuerpo y alma a ese objetivo.

Ser perseverante no es fácil, pero tampoco imposible. ¿Te gustaría poder perseverar en lo que haces y lograr tus sueños e ideales? A mí sí. Por eso, hoy te comparto estos consejos:

1.- Mantente firme: Una vez definida la meta, la cual nos hará revolucionar nuestra vida, debemos mantenernos firmes. Vendrán días que estemos con el ánimo al máximo y otros que nos sintamos sin ánimo y con ganas de tirar la toalla. Por eso, para perseverar es esencial que estemos conectados con nuestro propósito. Busquemos algún objeto o frase que podamos ver todos los días y que constantemente nos esté recordando nuestra meta.

2.- Haz oración siempre: En el libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice que “los apóstoles perseveraban en la oración” (Hch 1, 14). Ellos lograban perseverar porque oraban. Por ello, cada vez que sintamos que podemos caer, vayamos con el Señor y digámosle: “ya no puedo con esto y quisiera dejarlo todo, pero no se haga mi voluntad sino la tuya, yo quiero perseverar, ayúdame”.

3.- Prohibido el desánimo: Es buena idea que nos rodeemos de personas que nos ayuden a mantenernos firmes en los momentos más difíciles y áridos, éstas serán quienes te empujen o te detengan, rodéate de buenos y sinceros amigos, es la mejor defensa contra el desánimo.

4.- Entrégate diariamente: El resultado final dependerá de la pasión que le pongamos a lo que hagamos cada día. Esa pasión se alimenta cerrando los ojos humanos y abriendo el corazón, ya que ahí se gestan los grandes anhelos del hombre. Al terminar la jornada diaria, pensemos en lo mucho o poco que hicimos para lograr el objetivo y con mucha satisfacción reconozcamos el esfuerzo realizado.

Recuerda que perseverar es un trabajo de todos los días. No basta desear las cosas, debemos ponernos en marcha todos los días y cuando menos lo esperemos estaremos cruzando la meta y logrando los objetivos. Ya nos lo decía el Señor Jesús: “El que persevere hasta el fin, ése se salvará.” (Mt24, 13)

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