MAGIA

En el amor, 2 se convierte en 1

Muchos en el matrimonio quieren tomar decisiones solos, sin importar la opinión del otro. El problema es que no saben que cuando unieron sus vidas en el matrimonio, dejaron de ser dos y se convirtieron en una sola carne. Nunca vayas por tu matrimonio solo, siempre ten en cuenta a tu esposo(a) pues, por el sacramento, han sido hechos una sola carne.

Cuando en el matrimonio cada uno quiere tirar por su lado, egoístamente va lastimando la relación y ellos mismos se van lacerando en el interior del corazón. Ser una sola carne tiene implicaciones prácticas para nuestra felicidad matrimonial: que no haya secretos ni presupuestos separados. Ya no es cada uno en individual, sino un proyecto en común que comparten y por el cual se santifican.

Jesús reafirma esto literalmente (Mateo 19, 5) y lo complementa diciendo “lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” (Mateo 19, 6). La profundidad de esta afirmación divina va más allá de declarar solo la indisolubilidad del matrimonio. Tiene implicaciones prácticas que a veces no hemos reflexionado suficientemente. El ser “una sola carne” implica (entre otras muchas cosas) que la voluntad de Dios para un matrimonio es que no haya ni “secretos” ni “presupuestos separados” entre ambos. Cuantos esposos mantienen correspondencia privada que no comparten entre sí, determinadas “claves” o “contraseñas” desconocidas entre sí; dinero que cada quien gana y que se lo reserva para sí; etc.

  1. Sin secretos: Respecto a lo primero, hace tiempo recibí un mail de una chica que me declaraba su “amor” a través de un poema, no obstante que yo ya estaba casado y ello era absolutamente público. Confieso que lo primero que se me ocurrió fue el contestar dicho mail por mi cuenta, pensando que no tenía porque preocupar a mi esposa con temas que podía manejar yo solo. Luego recordé que éramos “una sola carne” y que no debía haber ningún tema “secreto” u “oculto” entre nosotros. Así fue que le mostré el referido mail y redacté mi respuesta junto a mi esposa, pero siempre escribiendo en primera persona. Grande fue nuestra sorpresa cuando la muchacha me respondió que el hecho que sea casado no representaba ningún problema para que pasara “algo” entre nosotros. Decidimos no escribirle más pero ella insistía e insistía. Yo tenía un concierto en Lima por esos días y la muchacha “amenazó” con asistir, ante lo cual decidimos acudir en familia y preparar un repertorio “especial” para la ocasión. Hicimos la canción “Amiga” con el testimonio CERO Kms. y una oración especial por las familias. ¡Fue suficiente! Nunca supimos a ciencia cierta si ella acudió o no al concierto. Solo sabemos que ese día desapareció de nuestras vidas.
  2. Sin presupuestos separados: Respecto a lo segundo, mis suegros nos dieron la azotea de su casa para que construyéramos un departamento antes de casarnos. Unimos nuestros ahorros de toda la vida y aun así no nos alcanzó para terminar de techar. Gestionamos un préstamo y logramos ponerle un techo de madera a nuestra “cabaña tres pisos más cerca al sol” como la llamara en la canción “Mi felicidad”. De pronto, entre los gastos de la casa y los de la boda, ambos nos dimos cuenta que como “individuos” estábamos “quebrados”, y que solo como matrimonio resultábamos perfectamente “solventes” a pesar de las deudas asumidas. Económicamente habíamos dejado de ser “dos” para convertirnos en “una sola carne”. Desde allí, todo siempre lo pusimos en común salvo los S/. 20.00 soles que suelo llevar en la billetera (y ella en su monedero) para imprevistos.

En conclusión: Si cumplimos la voluntad de Dios y realmente un matrimonio se convierte en “una sola carne” en todo sentido, la Palabra de Jesús que dice: “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, ya no nos sonara como una “sentencia” que Él nos impone y que hay que cumplir, sino como una “garantía” que Él nos ofrece. Es como si Él nos dijera: Si uds. se convierten en “una sola carne” yo les garantizo que vuestro matrimonio será sólido y duradero. Ninguna voluntad humana podrá separarlo. Esto es recibir la Palabra de Dios en clave de fe y no como una obligación o imposición.

Tomado de: http://www.pildorasdefe.net/post/familia/IHS.php?id2=matrimonio-feliz-sin-secretos-presupuestos-separados

 

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