BLOGSFormación de mi feIglesia

¿El dolor y el sufrimiento son un castigo de Dios?

Esta es una idea que prevalece aún en nuestros tiempos, en algunas personas. Creer que la raíz de las experiencias de dolor y de sufrimiento que provocan las enfermedades, accidentes, carencias o injusticias, son un castigo o maldición por parte de Dios. Hay muchas voces que, desesperadamente, preguntan ¿Qué he hecho yo para que Dios me castigue con esto?

Al leer algunos pasajes de la Biblia, podríamos descubrir muchos ejemplos de “castigos divinos” al hombre por su desobediencia y rebelión a Dios. De allí nace la creencia de que todos los males que se padecen en el mundo, son una respuesta del Señor por todos los pecados que el hombre ha cometido.

Pero la realidad es que, ninguna vivencia de dolor o de sufrimiento, debe declararse como un castigo divino, sino que, al contrario, Dios permite que pasemos por ellas con la única intención de alcanzar un bien mayor para nuestra salvación. En la persona de Cristo, podemos entender que el sufrimiento adquiere un valor de purificación y plenitud humana.  Jesús, quien a pesar de ser inocente, vivió en carne propia la experiencia del sufrimiento a través de la cruz por y para el amor. Demostrándonos así, que el dolor no es un castigo de Dios, sino una definición de amor puro.

Asimismo, Cristo nos explica que la enfermedad no es consecuencia de un castigo, sino  un medio de salvación y signo del poder de Dios. Tal es el caso del ciego de nacimiento:“Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios” (Jn 9, 1-3).

Dios quiere lo mejor para nosotros sus hijos y, como todo Padre, permite que pasemos por diversas experiencias dolorosas para volver al encuentro con él, para corregirnos de nuestros malos caminos. Ya nos lo explica San Pablo: Hijo, no te pongas triste porque el Señor te corrige, no te desanimes cuando te reprenda; pues el Señor corrige al que ama y castiga al que recibe como hijo. Ustedes sufren, pero es para su bien, y Dios los trata como a hijos: ¿a qué hijo no lo corrige su padre?” (Hb 12, 5-7).

No pienses que Dios se divierte por verte sufrir por una situación de dolor, ni se complace en tu enfermedad; Él tiene un objetivo más allá de tu visión, pues muchas veces, a través del dolor, alcanzamos la madures y la felicidad en toda su definición.

Es el sufrimiento el instrumento que Dios tiene para acercarnos más a Él. Pues como hijos suyos quiere que todos alcancemos la salvación.Esto es bueno y agrada a Dios, nuestro Salvador, pues él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1Tim 2, 4).

Todos nuestros sufrimientos y dolores tienen su sentido, pero habrá que esperar con paciencia y fe; y por esa misma fe, es que podremos reconocer en el dolor, las promesas divinas. De modo que ya no habremos de preguntarnos: ¿Qué he hecho para que Dios me castigue así? Sino ¿Qué me estará pidiendo Dios con esta situación de dolor y sufrimiento?

Show More
Close