DIOSLa Charla Dominical

El amor es la mayor de las virtudes – Fiesta de la Sagrada Familia

Queridos amigos, en este Domingo, estamos celebrando la fiesta de la Sagrada Familia, en ella reconocemos el modelo ideal de la familia. Dios mismo quiso tener una familia; adoptó una familia, vivió en una ciudad, en medio de una cultura determinada, fue educado en la fe judía, se desempeñó en el oficio de carpintero, tenía muchos amigos. Como pueden ver… fue una familia normal.

Un riesgo es este Domingo sería pensar que la Sagrada Familia de Nazaret es inalcanzable, pensar que no tuvieron dificultades como las nuestras, pensar que no enfrentaron adversidades como las familias de hoy en día. Lo que sí te puedo asegurar es que fue una familia como las nuestras: bella, humana, débil y, por ello, un ejemplo que se puede alcanzar.

Veamos diez rasgos de esta familia que se asemejan con las nuestras:

  1. José y María, dos jóvenes ilusionados que querían casarse, cada uno trae su propia historia, tenían diferente carácter y tradiciones familiares propias. Tenían planes para la boda y para la vida que llevarían juntos; pero Dios se encarga de cambiarles sus planes, y así es como María termina embarazada. Tuvieron que adelantar la boda, tuvieron que aguantar a la gente chismosa y habladora, que probablemente la juzgaban por estar embarazada. Además, tuvieron un “hijo especial”. Lo importante es que ellos supieron aceptar los planes misteriosos de Dios para ellos.
  2. Cuántos tienen que cambiar sus planes: un embarazo no planeado, alguien muere y la vida les cambia, llega un “hijo especial” con alguna discapacidad o una súper capacidad y requiere una mayor atención. Con esto nos invita la Sagrada Familia a abrirnos a los planes misteriosos de Dios, aunque no sean siempre claros.
  3. José acepta la paternidad de un hijo que no es suyo, claro que después de una batalla interior en rechazar a María, en abandonar a la novia que quedó embarazada y no era de él. José acepta, por el amor que le tiene a María, no pide ni presiona para que aborte o lo dé en adopción. No juzga ni la apedrea, sino que la acoge con amor y generosidad.
  4. Son obligados a dar a luz en un tragadero de animales, por la circunstancia adversa. No fue en el mejor hospital ni con el pediatra de moda de la ciudad. Cuántos de nuestros hermanos hoy en día los tienen en las fronteras, en un lugar clandestino o en las calles.
  5. Hay una situación política difícil que los hace emigrar en búsqueda de una vida más estable. Cuántos hermanos nuestros que se van a buscar un sueño para sus familias, a causa de la inestabilidad económica o laboral en sus países.
  6. Ellos también sufrieron la angustia de los padres por perder a su hijo en un lugar masivo, pensando que se los podían robar. Esto nos hace pensar en cuántos hijos hoy en día hay levantados por las mafias, cuando cientos de desaparecidos, cuántas fosas clandestinas con tantos asesinatos… y las familias angustiadas y dolidas.
  7. Hay opiniones negativas de las gentes por nuestras raíces, a ellos también les pasó cuando preguntaban ¿A caso puede salir algo bueno de Nazaret? Cuánto racismo se vive en la actualidad, racismo cultural, intelectual, etc. Cuántas puertas cerradas sólo por el lugar de nuestra procedencia.
  8. Experimentan la muerte de la cabeza de familia. De José no se sabe qué fue o qué paso con él. Cuántas familias hay en la que falta uno de los dos padres y se las ven negras para salir adelante.
  9. Sufren por el asesinato injusto de un hijo. Cuántos desaparecidos, asesinados, violados… cuántas familias heridas por esta llaga actual de la sociedad.
  10. El adolescente que se pierde, pues Jesús duró tres días perdido, y al ser encontrado por sus papás, como todo buen adolescente, minimiza las cosas, diciéndole a sus padres: “no pasa nada, no es tan grave… sólo quería aprender y estaba aquí en el Templo ¿no dicen ustedes que Dios es lo más importante? Pues yo estaba aquí ocupándome en sus cosas”.

Bueno, además, el Evangelio nos deja claro que Jesús también era buen hijo, por eso volvió con ellos a Nazaret y siguió viviendo sujeto a su autoridad. Como ven, era una familia con los mismos problemas que hoy en día, pero confiaban totalmente, se amaban, se respetaba y favorecían siempre la unidad.

Quiero terminar citando a San Pablo: “Revístanse de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguien tenga quejas contra otro. Por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta”.

En este listado podemos encontrar oportunidades para trabajar. Todas estas virtudes deben estar presentes en nuestras familias, para poder imitar a la Sagrada Familia. Pero nunca olvidemos que la mayor de todas y el centro de todo es el amor.

Show More
Close