DIOSLa Charla Dominical

¿Deseamos conocer la voluntad de Dios?

Charla Dominical

Queridos hermanos, estoy seguro que todos deseamos, con todo el corazón, conocer a perfección la Voluntad de Dios para nuestras vidas y así poder ser felices. Hoy vamos a descubrir qué es lo que debemos de hacer y a dónde tenemos que ir, para que Dios nos hable directamente. Dios se nos quiere comunicar.

En el Evangelio del día de hoy, tomado de Lucas, escuchamos un llamado claro a convertirnos y se resalta la figura de Juan el Bautista: “Vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías”. De este texto podemos aprender tres cosas en específico:

  1. Dios nos habla en el desierto:

Cuando estamos muy llenos de nosotros mismos o de todo lo que el mundo nos ofrece, no es posible percibir la voz de Dios. El desierto es el lugar donde se ganan las grandes batallas, ya que ahí nos enfrentamos con nosotros mismos, en donde debemos confrontarnos con humildad. Sólo en el desierto podemos reconocer quiénes somos y hacia dónde vamos.

El desierto cuesta mucho trabajo vivirlo, más en esta sociedad, donde impera el ruido y el consumismo. El desierto exige dos cosas: soledad y silencio, pero ahí es donde mora Dios, en el interior del corazón: relaciones afectivas de dependencia, lujos excesivos, afán por el dinero, búsqueda de placer y prestigio. Si estás esperando que Dios te hable, pero no te despojas de todo esto, si no te desapegas del mundo y no te vacías de tu egoísmo, nunca escucharás la voz de Dios. Dios sólo habla en el desierto.

  1. Tenemos una grande necesidad de conversión:

Juan recorrió toda la comarca predicando la conversión para el perdón de los pecados ¡Qué paradoja…! Diciembre es el mes donde hay más luces, grandes adornos; pero cuando falta luz en el corazón de los hombres, cuántas virtudes nos faltan para que adornen nuestra vida de cristianos.

La conversión no es para cuando nos estemos muriendo, la llamada al cambio, es aquí y ahora. No podemos pretender que cambien los otros, si yo no quiero hacerlo.

  1. Lista de cosas que debemos cambiar:

Si no sabemos por dónde comenzar, Lucas cita al profeta Isaías y nos da una lista concreta: “Voz que grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; los valles serán rellenados, los montes y colinas serán allanados; lo torcido será enderezado; y los caminos escabrosos serán llanos”.

  1. Rellenar los valles: cuántos huecos y vacíos llevamos en el interior. Debemos levantar nuestra autoestima, reconociéndonos amados por Dios. Sólo eso nos llena, huecos de amor y cariño que intentan ser rellenados con cosas materiales y relaciones enfermizas.
  2. Rebajar los montes y colinas: debemos rebajar esos montes de nuestra soberbia, orgullo, envidia y vanidad; los cuales son apartan del plan de Dios para nosotros y nos alejan del prójimo.
  3. Enderezar lo torcido: debemos limpiar nuestras malas inclinaciones, debemos corregir nuestras intenciones torcidas, las dobles vidas que llevamos, salir de la mentira, etc.
  4. Hacer llano el camino escabroso: es decir, hacer las cosas con simplicidad, con bondad y con amabilidad.

 

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