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¿Cuánto tiempo dura la presencia Eucarística, en las especies de pan y vino?

La caducidad de la Eucaristía

Los signos sacramentales son lo que podemos contemplar con nuestros sentidos en cada sacramento siendo así lo material que el hombre pone para que la gracia de Dios obre por medio del Espíritu Santo.

Nosotros no podemos creer sin razonar, es por eso que la Iglesia cuidadosamente busca dar una respuesta de fe a lo que Dios revela y de lo que Él mismo se vale para manifestar su amor hacia nosotros.

La cuestión que nos planteamos en este artículo, es el poder precisar, si así lo pudiéramos llamar, el tiempo en que es vigente la presencia sacramental de Cristo en las especies eucarísticas del pan y el vino.

No es algo que deba cuasar escándalo el poder cuestionarnos, pero tampoco se debemos llegar a ser tan estrictos en nuestros juicios llegando incluso a querer delimitar a Dios y la acción del Espíritu Santo.

La presencia eucarística sacramental de Cristo está por completo, en cualquiera de las especies sacramentales, es decir que Cristo está completo en el pan y en el vino, según como lo menciona el Catecismo de la Iglesia católica en el número 1377 “Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes” de lo cual en otro artículo lo ofreceremos para nuestra reflexión.

Después de que el pan y el vino son consagrados en la Santa Misa, parecería que no tendría final la presencia sacramental de Cristo, pero continúa el Catecismo diciéndonos sobre este período de tiempo. “La presencia eucarística de Cristo comienza ene le momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas” (CIC 1377).

Siendo el pan y el vino la materia del sacramento de la Eucaristía, deben tener las propiedades necesarias que lo hagan ser lo que su nombre indica, el pan debe ser comestible, con sus propiedades de sabor, olor, etc. El vino de igual modo, debe ser agradable, no avinagrado o demasiado añejado que provoque otro fin y no el indicado para el uso sacramental.

Con esto quiero afirmar que, si algunas de estas características no se cumplen en la materia eucarística, no habría proceso de transubstanciación de estos elementos en la presencia real y verdadera de Jesucristo.

Entendiendo transubstanciación al proceso de la gracia que trasforma la materia de las especies eucarísticas del pan y del vino, convirtiéndolas por la fuerza del Espíritu Santo en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Del mismo modo podemos creemos que las hostias consagradas que se guardan en el sagrario y una vez que perdieran los elementos que lo hacen ser un pan comestible, que estuvieran rancias, ya no habría la presencia de Jesucristo sacramentado.

Así que, si tú eres parte del equipo de liturgia de tu parroquia, eres sacristán de alguna capilla o en el mejor de los casos eres el cura, debemos cuidar estos detalles y procurar tener el decoro que merece nuestro culto eucarístico, sin caer en el fariseísmo pero cuidando la nobleza de los elementos materiales del sacramento.

 

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