DIOSLa Charla Dominical

¿Cómo usamos nuestros dones para enriquecer al mundo?

Charla Dominical

Queridos amigos, el Señor nos invita en este Domingo a dejarnos transformar por su amor y a que seamos dóciles a su presencia, ya que Él es capaz de transformar cualquier realidad vieja, caduca y aburrida, en una vida de alegría, bienestar y abundancia.

En el bello Evangelio que escuchamos en San Juan, descubrimos a Jesús en las Bodas de Caná como aquel que responde a las esperanzas y a las promesas de alegría que se encuentran en el corazón de todos sus hijos. Vemos el drama tan grande de estos novios que se han quedado sin vino, pero también vemos el amor de Madre de María Santísima, quien intercede por aquellos novios y le pide a su Hijo Jesús que los ayude. Es de esta manera como se realiza el primero de los signos, de los milagros de Jesús.

Esto nos deja muy claro que Jesús quiere entrar a nuestra vida, para transformar nuestras carencias, miserias y vacíos en abundancia de alegría y en bendición. Cuántas veces no hemos dicho más de alguno de nosotros: ya no tengo paciencia con mis hijos, se me ha terminado la confianza en el otro, mi familia se está destruyendo y no sé qué hacer, ya no tengo fuerzas, he perdido la fe, etc. Todo esto es señal de que nos hemos quedado sin vino.

Debemos tener presente que la fe del cristiano se va alimentando con la presencia del Señor. La fe, como en toda auténtica experiencia de amor, atraviesa y oscila entre momentos de alegría y de dolor, de luz y de oscuridad, de certezas y de dudas. Pero lo importante para no dejarnos caer en los momentos duros, es estar en la presencia de Dios, dejarlo entrar en nuestra vida. Toda crisis se puede superar sólo de la mano de Dios.

Por eso debemos RENOVARNOS, tanto en la FE como en el AMOR. El texto dice que se llenaron seis tinajas de piedra. ¿Qué es lo que esto significa y qué nos dice hoy?

  • Seis: el número de la imperfección, de la creación del hombre; siempre esperando la 7ma tinaja, el séptimo día, el día de la plenitud y la perfección de Dios.
  • De piedra: es la ley, la cual estaba escrita en tablas de piedra, falta que se escriba en el corazón, que lo vivamos.
  • Vacías: el agua que se usaba para la purificación ya no purifica, hay que llenarlas con el vino nuevo del amor. Sólo el amor da vida y alegría.

Por eso urge RENOVAR nuestros corazones de piedra, imperfectos y vacíos, llenarlos del amor de Jesús que transforma. Además, cuántas personas a nuestro alrededor también se han quedado sin vino y necesitan de nuestra ayuda. Sería una buena reflexión ponernos a pensar y a examinar nuestras vidas y nuestra COMPLICIDAD con el empobrecimiento de los demás.

San Pablo en 1Cor nos habla de toda la repartición de dones que hace el Espíritu en todos nosotros, pero nos deja claro que: “es un solo y el mismo Espíritu el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones, según su voluntad”. No olvidemos que hay diferentes dones, servicios, carismas; pero de todos ellos, el autor es el Espíritu Santo, todo es obra de Él.

¿Cómo estoy utilizando mis dones para enriquecer al mundo? No tienen vino… ¿Qué me está diciendo hoy? Mis dones son el agua que hay que poner para que Dios la transforme en el vino de la alegría.

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