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¿Cómo tomar buenas decisiones?

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Hay una frase que dice: “El que elige, renuncia”. Y es verdad, una decisión siempre se trata de dos o más situaciones por elegir. Al elegir una renunció a todas las demás. Esa decisión puede ser buena o no tan buena, incluso, muy mala, no lo sabremos en el momento y eso es lo más interesante de todo. Acaso ¿existirá un manual para tomar decisiones correctas?

La toma de decisiones es el mejor ejercicio para crecer y madurar. Las decisiones siempre acompañarán al ser humano, ya que todo el tiempo estamos decidiendo. Pero eso sí, hay de decisiones a decisiones, unas más pasajeras y simples, y otras más difíciles e importantes que no pueden ser tomadas a la ligera.

Por eso, si tú quieres aprender a tomar buenas y sanas decisiones, te compartimos 4 consejos para ello:

1.-No te aceleres: Para que una decisión sea correcta, tiene que ser tomada en completa y total libertad. Es decir, dejando de lado las presiones, sentimientos o emociones que en ese momento estén presentes. Pues de no ser así, corremos el riesgo de dejarnos influenciar de una manera incorrecta, y terminar frustrados con un resultado que no era el que esperábamos. Así que, si a la hora de tomar una decisión importante, reconocer que pasas por un momento de exceso de alegría, tristeza o enojo, lo mejor será esperar y decidirlo después. Deja que tu emoción o tu situación tome control, de lo contrario, puede que lo lamentes durante mucho tiempo. Créeme, lo mejor será tomarte un tiempo y pídele al Señor que te muestre el momento ideal para hacerlo.  Las crisis nunca son buenas consejeras en la toma de decisiones. Recuerda estas palabras del libro de Proverbios: “Vale más el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades” (Prov 16, 32).

2.-Valora la situación: Antes de hacer uso de tu voluntad, es importante que te des un tiempo para reflexionar y dejar bien claro hacia dónde quieres ir y qué es lo que quieres lograr con tu decisión. Una vez definido, habrá que pensar cuál de las opciones con las que cuentas, se acerca más a lo que tú quieres, es decir, a aquella que te otorgue mayores beneficios a corto y largo plazo. Además, es prudente ser consciente y valorar todas las consecuencias que puede traer tu elección, las buenas y también las malas, tanto para ti como para los demás, así tu decisión será más consciente y realista a la hora de optar por algo. Toma este consejo de San Pablo: “Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta” (Flp 4, 8).

3.-Pide consejo: Sin duda, una opinión externa en estos momentos resultará de mucha ayuda para ampliar tu panorama. Por eso, acude a personas que sean de tu entera confianza, que verdaderamente te conozcan, y que, con toda sinceridad, puedan decirte su opinión. O bien, si necesitas una opinión más fundamentada, busca a algún experto en el tema para así conocer de primera mano los posibles resultados. Acércate a personas que realmente puedan ayudarte, con experiencia y buen juicio. Se trata de pedir consejo, no que decidan por ti. No busques que las personas te digan lo que tú quieres oír, sino que, tomando en cuenta tu propósito y los medios con los que cuentas, te orienten objetivamente a lo que más te convenga; al final, la decisión será solamente tuya. El libro de Proverbios nos recuerda: “El que anda con sabios se hace sabio, el que frecuenta a los insensatos se pervierte” (Prov 13, 20).

4.-Haz mucha oración: Qué mejor consejo y guía que la de Aquel que nos ha creado. Por tanto, antes de elegir, consultemos con nuestro Padre del Cielo, Él sabe qué nos conviene más para nuestra felicidad y salvación. Búscalo y comunícate diariamente con Él, a través de la oración y la lectura de la Palabra, ya que ahí Dios nos habla todos los días. Ya nos dice Jesús: “Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta” (Mt 7, 7).

Estamos seguros que con estas recomendaciones podrás tomar la mejor decisión. Deja de preocuparte si será buena o mala, sólo infórmate y arriésgate. Pide la luz del Espíritu Santo que es la verdadera certeza y la paz.

 

 

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