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¿Cómo alcanzar la paciencia?

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El mundo de hoy nos ha acostumbrado a la inmediatez, es decir, queremos obtener todo de forma rápida y en el momento. Por ello, la paciencia es un camino que no todos están dispuestos a soportar ¿Cómo podemos hacerla parte de nuestra vida? La paciencia es una de las puertas del éxito. En la vida hay muchas cosas por las que vale la pena esperar. Sólo, a través de la paciencia, es que podremos lograr conquistar nuestros propósitos, además de que también nos ayuda a superar todas aquellas situaciones tristes y dolorosas que podemos vivir. Por la Paciencia, es la ciencia para no perder la paz, es decir, encontrar los caminos para mantener la tranquilidad y la paz.

Por eso, si tú quieres aprender a ser paciente, hoy te compartimos 4 consejos para que puedas desarrollar esta virtud en tu vida:

1.-Analiza tu vida: Primero, habría que preguntarse ¿qué te desespera, te altera o te hace perder la paz? Sé consciente sobre qué situaciones concretas o qué personas específicas son las que te generan que pierdas la tranquilidad y que comiences a desesperarte. Quizás las largas filas, los semáforos, el aglutinamiento de personas, el exceso del ruido, la lentitud de alguna persona, tu esposo, tu novia, el profesor, etc. Por más que lo quieras, hay circunstancias que estarán fuera de tu alcance y que no podrás controlar. Por lo tanto, aprende a identificar qué te hace perder la paciencia y una vez que lo tengas, podrás comenzar a trabajarlo. Ahora bien, si te es posible evitarlos, muy bien; si no, aprende a controlar tus pensamientos y darles salida a tus emociones, para que estos no te orillen a cometer una mala acción. Recuerda lo que dice la Palabra: “El que demora en enojarse da muestra de inteligencia, el que no se domina manifiesta su locura” (Prov 14, 29).

2.-Domínate: A lo mejor, alguna vez te ha pasado que vas manejando y tienes mucha prisa por llegar, cuando sin quererlo, te quedas atorado en el tráfico. Tu mente te dice que tienes que hacer algo, la frustración se apodera de ti, quisieras mover todos los coches, pero la fila es enorme… ¿Qué puedes hacer? Nada, sólo te queda esperar. No te desesperes por aquellas cosas que no puedes controlar, baja el ritmo acelerado de tu vida, ya que todo sucederá a su tiempo y a su modo. Sé más flexible y aprende a dominar tus impulsos y tus pensamientos. Reconoce que las personas y las situaciones planeadas en ocasiones no serán perfectas ni como tú las esperabas. Haz lo que está en tus manos, si fallas o te equivocas, no pasa nada, eres ser humano, sigue adelante. San Pablo nos recuerda “Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia” (Rm 8, 25).

3-.Cambia la visión: Si las cosas no salen como tú esperabas, dale la vuelta a la situación y busca una mejor alternativa. Perder la paciencia sintiéndote frustrado porque las cosas no te salieron como querías, en definitiva, no hará que las cosas mejoren o cambien. No te enfoques solamente en el problema ni en tu impotencia por no poder hacer nada, si hay algo que puedas cambiar o modificar, hazlo y listo. Y si no, cambia tu actitud frente al fracaso momentáneo que estás experimentando. Busca el lado amable de lo que pasó y sácale provecho. Esta vida no es una carrera, sino un viaje que debe ser recorrido paso a paso, incluyendo los obstáculos que encontremos en el camino. Saca ventaja de las experiencias negativas y aprende de tus errores para que así no te amargues la vida. Ya nos dice San Pablo: “La paciencia nos hace madurar y que la madurez aviva la esperanza” (Rm 5, 4).

4.-Practica la virtud: Haz de la paciencia, tu más grande aliada. Al hablar de que la paciencia es una virtud, implica el trabajo constante de quien la quiere alcanzar. Por ello, ejercítala con pequeñas acciones. Puedes comenzar por reducir las quejas y por conservar la calma ante aquellas situaciones y personas que te causan impaciencia. Date cuenta que vale la pena esperar por conseguir un bien mayor. Al final de tu jornada, reflexiona sobre cómo has avanzado en la calidad de tus decisiones y de tus relaciones con los demás. Muy pronto verás los resultados de actuar con paciencia en tu vida. Recuerda lo que dice Jesús: “Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará” (Mt 24, 13).

Todo en la vida toma tiempo y mucha dedicación. ¡No te desesperes! Déjate conducir por la paciencia. 

 

 

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