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Chiste del Papa Francisco sobre las que le piden novio a San Antonio

Es bien sabido que algunas mujeres que buscan novio, se acercan a San Antonio de Padua para pedirle un milagrito, para que interceda y puedan encontrar a un novio, y lo quieren pronto. Hoy celebramos a San Antonio, el santo que alcanzó muchas conversiones y que es muy venerado por muchas personas.

Incluso, muchas veces he escuchado a las personas que están urgidas por conseguir novio o novia que hasta van a poner a San Antonio de cabeza hasta que consigan su pareja, o para que aquella persona que ellos quieren, les haga caso. Personalmente te invito en este día en que lo recordamos a que en lugar de andarlo poniendo de cabeza pidiéndole el milagro sin hacer esfuerzo, nos enseñe a amar de verdad. Y lo digo, porque a veces los noviazgos no funcionan o no duran porque lo que hace falta es amor verdadero, ya que desgraciadamente hay mucho egoísmo.

El Papa Francisco en alguna ocasión en una Audiencia de los miércoles, les dijo a unas personas que habían acudido que en Argentina se venera mucho a San Antonio, siendo patrono de las muchachas que buscan novio. Bromeó, como es su estilo sencillo y cercano, acerca de estas jóvenes que se acercan al santo, diciendo:

Cuando tienen 20 años, piden: “San Antonio, que venga, que tenga y que convenga”, luego a los 30 años, si no ha llegado, vuelven con el santo y le dicen: “San Antonio, que venga y que tenga”, finalmente, a los 40 años, desesperadas, le dicen: “¡San Antonio, que venga, como sea!”.

Esta broma del Santo Padre me lleva a reflexionar un poco en que a veces queremos las cosas simplemente por quererlas, y es por eso que en ocasiones no se valora o no se escoge lo que en realidad nos conviene. La urgencia o la desesperación no son muy buenas compañeras para tomar buenas decisiones. Por eso, como te decía arriba, en lugar de pedirle novio, hay que pedir que nos enseñe a amar de verdad, y así el amor contagia y enamora fácilmente.

San Antonio de Padua era un fraile que tenía una gran fuerza en su predicación, lograba convertir a muchos, sin lugar a duda, porque su predicación estaba cargada de testimonio y coherencia de vida. Su nombre de pila era Fernando y era de Lisboa, donde nació a finales del Siglo XII. Era un hombre que impactaba por su santidad de vida, su capacidad de persuasión y su enorme preparación en la Sagrada Escritura.

En uno de los sermones escribió lo siguiente:

El que está lleno del Espíritu Santo habla diversas lenguas. Estas diversas lenguas son los diversos testimonios que da de Cristo, como por ejemplo la humildad, la pobreza, la paciencia y la obediencia, que son las palabras con que hablamos cuando los demás pueden verlas reflejadas en nuestra conducta.

La palabra tiene fuerza cuando va acompañada de las obras. Cesen, por favor, las palabras y sean las obras quienes hablen. Estamos repletos de palabras, pero vacíos de obras, y, por esto, el Señor nos maldice como maldijo aquella higuera en la que no halló fruto, sino sólo hojas. En vano se esfuerza en propagar la doctrina cristiana el que la contradice con sus obras.

Así que hoy, pidámosle a San Antonio que nos enseñe a amar y que interceda por nosotros, para que podamos ser coherentes con nuestra vida. Que nuestras palabras y nuestras obras, vayan siempre de la mano, impregnadas del amor de Cristo.

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