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¿Ver la Misa por televisión tiene valor?

Tengo muy presente cuando iba a casa de mi vecina, una mujer ya adulta, que por la enfermedad de sus piernas le era muy difícil poder moverse de un lugar a otro. Recuerdo que cada domingo que iba a visitarla, siempre la encontraba viendo la Santa Misa en un canal católico. Muchas veces me llegué a preguntar, si a ella le contaba, al verla la Misa en televisión, como si fuera directamente al templo y participar de la Eucaristía.

Incluso, debo confesar, que llegué a pensar que si un día yo decidía participar de una celebración por ese medio desde mi hogar valdría algo para mí. Pero vamos hoy a ver si tiene valor o no ver la Misa por televisión.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice: “La Eucaristía del domingo fundamenta y confirma toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio (cf CIC can. 1245). Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave”.  

Por lo tanto, todo católico que no se encuentre impedido tiene la obligación de asistir a Misa y hacerlo de forma presencial. Y es que no es para menos, ya que es el mismo Jesús quien se entrega de la misma manera en cada Eucaristía por ti y por mí. Nadie en este mundo ha hecho algo tan grande por nosotros como lo ha hecho Dios. Si tan sólo pudiéramos ser conscientes de semejante acto de amor, haríamos hasta lo imposible por no faltar cada domingo.

Si no es posible asistir de manera presencial a Misa, no bastará verla en la televisión o por algún otro medio electrónico. Ya que estaríamos privandonos de recibir la Sagrada Comunión, que es el alimento para el alma. Es a través de este alimento que podremos participar junto con Cristo de la vida eterna ¿Cómo es que preferimos privarnos de él?

Si alguien decide no ir a la Eucaristía en domingo pudiendo hacerlo y no estando impedido gravemente y en su lugar prefiere participar a través de un medio electrónico, no estará cumpliendo con la obligación de asistir a Misa y, por lo tanto, cometerá pecado.

Pero, entonces, ¿qué pasa con las personas enfermas que no pueden moverse del hospital o su hogar al templo? Ellos al encontrarse físicamente impedidos para asistir a Misa están justificados para seguirla por televisión. Así, en el momento de la comunión, pueden hacer su comunión espiritual, lo que será de mucho provecho para ellos.

Si por motivos graves de trabajo o distancia no puedes participar de la Misa en domingo, puedes igualmente hacerlo de ella a través de la televisión o en su caso procurar asistir el sábado por la tarde, que son las vísperas de la celebración dominical. Si tus motivos son distintos, puedes consultar con algún sacerdote si estos son motivos razonables para no asistir. Aunque nunca podemos minimizar nuestra participación a la Eucaristía, si no hay un motivo grave de enfermedad, es un pecado grave.

No te prives de este momento ni busques excusas para dejar de participar de la Eucaristía, los beneficios que obtendrás son incontables.

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