DIOSLa Charla DominicalReflexiones

¿Y tú tienes Poder o Autoridad?

El domingo pasado escuchábamos la invitación que Jesús hacía a la conversión y a seguirlo. Hoy se nos recuerda que Jesús es la palabra que cambia nuestros corazones y lo hace con una verdadera autoridad. Su actuación no incluye la fuerza o la imposición, sino el amor y el servicio.

El Evangelio de hoy tiene 3 cosas que enseñarnos: 1.-No es lo mismo el poder que la autoridad. 2.-La autoridad de Jesús provenía de su manera de vivir, es decir, de su testimonio de vida; 3.-Jesús viene a liberarnos de todas nuestras esclavitudes.

No hay otro camino para la santidad que el camino de Jesús, dejarnos cautivar por su palabra.

1.-No es lo mismo el poder que la autoridad:

El poder nace siempre de la necesidad de tener más para poder ser más ante los demás. La autoridad reconoce humildemente lo que es para servir a los demás.

El poder se expresa en fuerza. La autoridad se expresa en ejemplo y autenticidad.

El poder se arrebata por la fuerza. La autoridad es conferida por la comunidad.

El poder se impone. La autoridad se acepta voluntariamente por los demás.

El poder inspira temor y miedo. La autoridad inspira confianza y respeto.

El poder intimida a los demás para actuar. La autoridad es el arte de conseguir que los otros hagan las cosas por una decisión personal.

¿Tienes poder o autoridad?

El poder: No cambia, no transforma, no libera, no genera bienestar. Hace corazones amargados y resentidos.

La autoridad: Genera amor, libera y hace trascender.

2.-La autoridad de Jesús provenía de su manera de vivir, es decir, de su testimonio de vida.

Para los escribas, un grupo de eruditos y de gente instruida, la autoridad se centraba en la ley, pero aplicada de una manera aplastante y fría. Mientras que Jesús la enseñaba con amor, con ejemplo, con testimonio, de cara a las personas, a favor del más necesitado, con una vida coherente. Nadie puede transformar si antes no ha sido transformado.

La manera de vivir de Jesús despertaba algo distinto en ellos.. encontraban en sus palabras y en sus gestos: la verdad, una preocupación  por los otros, compasión por el débil, ganas de ayudar al necesitado, etc.

3.-Jesús viene a liberarnos de todas nuestras esclavitudes. 

Así como sano a aquel poseido, Jesús también viene a liberarnos. Muchos necesitamos esta liberación porque estamos poseídos por tantos vicios, pecados, arrogancias, sentimientos, soberbia, avaricia, infidelidad etc. Todo esto no nos permite vivir coherentemente.

Pidamos que hoy se nos libere de todo aquello que no nos deja ser coherentes y nos regale la autenticidad de vida.

 

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