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El testimonio del cristiano, como una vela…¡siempre debe arder!

Hoy quiero hablarte del testimonio cristiano, porque pudiera parecer que vivimos en una sociedad en donde la oscuridad reina a sus anchas y prevalece; esto, no es cierto. Oscuridad en las leyes que nos gobiernan, en ciertas ideologías que se nos quieren imponer y también, en la vida de la sociedad.

Es precisamente en medio de esta oscuridad donde debemos despertar para poder ser como dice el Evangelio “Luz del mundo”. Y seremos luz del mundo cuando demos verdadero testimonio de vida cristiana.

Al preguntarnos ¿cómo debe ser el testimonio de vida cristiana? A mí me gusta asemejarlo con una vela. Esto es así, porque las velas tienen dos funciones; primero porque dan luz, pero también dan calor. Nuestra vida de cristianos está llamada a dar luz con la verdad y a dar calor con nuestra vida de caridad.

Debemos dejar que la luz de Cristo irradié nuestro interior para que también nosotros podamos amar de verdad. Solamente podremos ser luz y calor cuando Cristo viva en nuestro corazón. Y ser luz y calor para la sociedad es dejarnos llevar por el bien, la verdad, la justicia, la caridad, el perdón. Una vela que no se enciende, es una vela que no sirve para nada.

La vela cuando es encendida comienza a sufrir un desgaste, y es que esa es su misión, desgastarse para dar luz y calor. El cristiano también con el amor comienza a sufrir desgaste. Pero cuidado, porque muchas veces pensamos en el amor romántico, en el “sentir bonito” y no es así. El amor es vaciarnos de nuestro egoísmo para vivir en el bien propio y el de los demás.

El amor no solo da frutos terrenos, sino que el verdadero amor de desgaste, el que implica el sacrificio por entrega da frutos de verdadera eternidad. Y es precisamente la invitación que hoy te quiero hacer, si tu corazón ha sufrido desgaste ¡no desfallezcas, sigue adelante! Porque es hoy, en esta sociedad en la que pensamos que prevalece la oscuridad y estamos llamados a ser luz y a dar calor a través del amor y la verdad.

El cristiano como la vela, necesita ser encendido, quemado y desgastado. Para que con nuestra luz y calor, podamos dar verdadero testimonio en la verdad y en el amor. ¡No tengas miedo! Atrévete a desgastarte para ser testimonio y con tu testimonio ser un auténtico cristiano.

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