+ DIOSLa Charla Dominical

¿Te gustaría ver con los ojos de Dios?

El Domingo pasado contemplamos a Jesús siendo tentado por satanás en el desierto y de cómo salía victorioso ante la tentación. Hoy vemos a través del Misterio de la Transfiguración  la Gloria de Dios. Estén atentos porque la transfiguración  nos lleva a ver las cosas ordinarias desde la Óptica de Dios.

¿En dónde se sitúa este texto? Hay que recordar que Jesús se encontraba en camino a Jerusalén, donde iba a entregar su vida por nuestra salvación y consumará el sacrificio redentor. La multitud e incluso sus mismos apóstoles estaban confundidos por lo que iba a suceder, no estaba todo tan claro, era confuso.

Por tal motivo, Jesús toma a Pedro, Santiago y a Juan y se va a un lugar alto y se transfiguró en su presencia. Con ello, muestra de una manera anticipada su Gloria a los 3 apóstoles, para fortalecerlos, confirmarlos en la fe y alentarlos a que lo sigan por el camino de la cruz.

En este momento de la Transfiguración se escuchó la voz del Padre que decía: “Este es mi hijo amado, escúchenlo”. Esa es la exhortación que nos hace el Padre: Escuchar a su Hijo. Y escuchar a Jesús significa conocerlo, estar con Él, impregnarme de su mensaje, significa asumir la lógica de su Misterio Pascual, implica ser dócil a la Voluntad de Dios… en resumen… significa seguirlo en OBEDIENCIA.

Esta invitación a la Obediencia la vemos marcada y atestiguada en la Primera Lectura, donde se nos narra el Sacrificio de Abraham de su hijo amado Isaac. Recordemos que Dios le pide a Abraham que tome a su hijo y se lo ofrezca en sacrificio en el Monte. Abraham aunque amaba a su hijo primogénito, al hijo de la promesa, no dudó en entregárselo a Dios ya que era Él quien se lo pedía. No cuestionó, ni titubeó, no hizo otra cosa sino que obedecer.

Sabemos bien el desenlace, una vez listo para el sacrificio, Dios le pide que no lo sacrifique y Dios le provee un cordero para el sacrificio. Por su obediencia, Dios bendice a todo el mundo a través de la descendencia de Abraham. Con su obediencia, demostraba que ese sacrificio ya se había consumado en su corazón, en su interior.

A través  de la obediencia de Abraham descubrimos que éste prefiere la amistad de Dios antes que cualquier cosa. Por eso, yo hoy te pregunto: ¿Te preocupas por escuchar a Dios? ¿Tienes una vida de oración sólida y profunda con Él? ¿Qué tanto amor le demuestras a Dios en la obediencia a sus mandatos y a su voluntad?

Las 2 tareas de este domingo son:

1.-Escuchar

                                a Dios (siempre deben ir unidas)

2.-Obedecer

 

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