¿Te cuesta trabajo decir que no? Hoy te digo cómo empezar

¿Cuántas veces tu boca ha dicho que “sí” pero tu corazón insiste en que es un “no”? Qué difícil es tener que ceder a alguna petición sólo por el hecho de quedar bien con los demás, por evitar disgustos o críticas. Debemos aprender a decir no cuando así lo sintamos, en primer lugar, por respeto a nosotros mismos, y luego, por respeto a los que nos rodean.

¿Acaso no te ha pasado que en ciertas situaciones que no deseas llevar a cabo te mueres por dentro por decir que no, lo tienes en la punta de la lengua, pero al final, terminas diciendo que si cuando no querías hacerlo?

Tristemente en nuestra sociedad no sabemos defender lo que verdaderamente deseamos. Aceptamos sin queja cualquier cosa que se nos pida sin considerar si podemos estar o no de acuerdo. Tememos que al negarnos podríamos ser vistos como poco educados o malas personas y esto no es así.

Decir que no es una autoafirmación para nosotros que deberá de estar ligada a nuestros criterios y posturas personales, con esto ganaremos seguridad y una buena autoestima. Con frecuencia debemos decir que no para defender aquello que queremos y pensamos, o incluso, para manifestar de manera clara nuestra postura ante una situación en particular.

De igual manera, se puede decir que no a través de la comunicación corporal, es decir, por nuestros gestos, miradas o hasta por aquellos silencios prolongados ante una pregunta que sólo comprenderán los buenos entendedores. Éstos nos serán de mucha ayuda y hasta podrían evitarnos el disgusto de tener que decir verbalmente un “no”.

Recordemos lo que nos dice el Señor Jesús: “Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio” (Mt, 5, 37). Por tanto, es importante saber decir “no” en el momento más apropiado y de la forma correcta, de tal manera que el otro entienda perfectamente nuestro mensaje al vernos seguros y convencidos y así no insista más.

Pero ¿cómo superar aquel sentimiento de culpabilidad por no acceder a lo que nos piden los demás? Simplemente debemos recordar que, si ellos nos guardan cariño y respeto, comprenderán nuestra decisión.

Por eso, hoy te doy 3 pasos que te servirán a la hora que tengas que decir que no:

1. Fidelidad a ti mismo: Lo primero que tienes que hacer es reconocer tus deseos, necesidades y límites. No trates de complacer siempre a todos, si lo haces es como dejar abierta la puerta a que los demás se aprovechen de ti porque saben que terminaras cediendo; por tanto, aprende a mantenerte firme a pesar de los comentarios y presiones de los demás.

2. Piensa antes de responder: No hay prisa, piensa bien tu respuesta. Muchas veces nos podemos sentir obligados a aceptar por la presión a la que nos vemos sometidos, por eso, lo mejor es reflexionar sobre los pros y contras de la situación y si concluimos que no queremos acceder, lo haremos sin problemas y sin sentir culpa.

3. Propón alternativas. Algo que ayudará a la hora de no aceptar una situación es dar una alternativa diferente que te guste y que podría también agradarle al otro. De esta forma, muestras tu interés por pasar el rato con el otro, pero de una manera más cómoda para los dos.

¡Libérate de las presiones y atrévete a decir que no cuando así lo sientas! Hay muchas formas de decirlo, lo importante es comenzar a hacerlo, siempre que esa sea tu elección.

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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