¿Cómo superar la soledad?

¿Joven te has sentido solo? Es definitiva es alarmante saber que tan sólo en México al año se suicidan más de dos mil jóvenes de entre los 15 y 29 años. Lo más triste es que son chavos que teniéndolo todo para ser felices deciden quitarse la vida por esa soledad que experimentan. Debemos saber que la soledad puede ser buena cuando se aprovecha para nuestro propio bien, es decir meditar y reflexionar sobre tu vida. El mismo Jesús tenía momentos donde se apartaba para estar en soledad y así comunicarse a su Padre del Cielo. El problema viene cuando nos aleja de los demás y nos encerramos en nuestros problemas creyendo que solos vamos a poder superar nuestra tristeza o situación.

Por eso, hoy te compartimos estos 4 consejos para que puedas vencer esa soledad que enferma y consume:

1-Busca a Dios: Debes saber que Dios sufre contigo. Por más profunda que sea tu tristeza y soledad jamás puedes decir que Él no cuida de ti o que te ha olvidado. Todo lo contrario, somos fruto del amor de Dios. Si Dios no nos amará, simplemente no existiríamos. En esos momentos resulta difícil confiar, quisiéramos verlo y tocarlo como estamos acostumbrados a hablar con alguién, pero Dios es Espíritu y ya vive en nosotros. Atrévete a buscarlo en tu corazón, conversa con Él de lo que te pasa y de cómo te sientes. Aun cuando no podemos percibir su presencia, por la fe creemos en su Palabra y sabemos que no nos abandonará, incluso en medio de nuestro dolor. Ya nos lo dice en San Pablo: “Nunca te dejaré ni te abandonaré” (Hb 13, 5).

2-Desahógate: Es muy fácil que en los momentos de tristeza y desesperación nos alejemos de los demás por temor a que no nos entiendan o nos juzguen por lo que estamos pasando. Pero hoy te invito a hacer lo contrario, da tú el primero paso y acércate a una persona de toda tu confianza, cuéntale y desahoga lo que hay en tu corazón. Cuando nos acercamos a los demás y nos abrimos, la carga se debilita. Dejemos que el Espíritu Santo, a través de las verdaderas amistades, nos aliente y nos conforte para seguir adelante. Ninguno de nosotros está destinado a vivir y sentirse solo, ya que como miembros del Cuerpo de Cristo nos necesitamos mutuamente para fortalecernos y animarnos unos a otros y más en los días de soledad. ¡Ánimo! Siempre habrá un corazón dispuesto a escucharte y brindarte su apoyo. “Consuelen, dice Yahvé, tu Dios, consuelen a mi pueblo” (Is. 40,1).

3-Atrévete a sanar y a perdonar: Las razones por las que podemos sentirnos solos e incomprendidos son muchas: desde una separación sentimental, problemas en el matrimonio, problemas de identidad, conflictos familiares o malentendidos entre amigos. Pero algo muy importante para superar la soledad es sanar todas las heridas que llevamos en el interior del corazón, ya que muchas veces el orgullo por la ofensa recibida, no me permite cerrar la herida ni sanar el dolor. Dios te ha hecho libre y con ello te dotó de la capacidad de perdonar; Él mismo nos perdona todos nuestros errores cada que pecamos y nos acercamos a él arrepentidos. ¡Deja atrás tu orgullo! No puedes seguir viviendo del pasado ni cargando con él, es hora de entender que tu felicidad depende de ti, de tu capacidad de sanar y perdonar el pasado. Recuerda que San Pablo nos insiste: “Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo” (Ef 4, 32).

4-Descubre el plan de Dios: Dios sólo quiere que seamos felices, porque nos ama. En nuestros momentos de tristeza o soledad, no es que Dios se goce o se quede de brazos cruzados, al contrario, siempre nos consuela y nos llena el corazón de paz a pesar del sufrimiento y del dolor por el que estemos pasando. A lo largo de nuestra vida la soledad seguirá llamando a nuestra puerta en diversas circunstancias, pero de nosotros dependerá hasta donde dejaremos que nos dañe o nos aproveche, ya que estos momentos deben de ser escuela para nosotros, fuente de méritos y camino de salvación. Nunca olvides que hay un propósito que es únicamente para ti, no para mí, y sólo tú lo vas a cumplir, porque Dios te ha dotado de todo lo que necesitas para hacerlo; tu misión es tu responsabilidad. Hay un plan hecho por Dios para que lo cumplas. ¡Así que no dejes que nada desvíe tu mirada de ese proyecto y levántate! No olvides aquellas palabras de Jesús: “Joven, yo te lo mando, levántate” (Lc 7, 14).

Si hoy tú reconoces que la soledad ya te alcanzó y no puede salir de ella ¡Vamos, no permitas que te consuma, al contrario, sácale el mejor provecho y aprende de tus errores!

Cada momento de tristeza y soledad vividos con paciencia, con fe y con amor se transforman en fuente de esperanza para el alma. El sufrimiento y el dolor, vividos con Cristo y por Cristo, adquieren casi un valor divino. Si la soledad llama a tu puerta, ve en ella una oportunidad de grandes méritos, permitida por un Padre que te ama y que te quiere. Recuerda la promesa que hace Jesús a aquellos que sufren: “Felices los que lloran, porque recibirán consuelo” (Mt 5, 4).

 

 

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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