+ DIOSLa Charla Dominical

Sin el amor de Jesús, se secará nuestra vida

Queridos hermanos, en este domingo escucharemos una de las exhortaciones más importantes para que podamos encontrar la felicidad, debemos aprender a PERMANECER con Jesús para poder dar fruto.

Quisiera comenzar haciéndote una pregunta: En tu vida, ¿has sentido que nada te sale bien? ¿has experimentado que haces muchas cosas, pero no ves resultados? Probablemente sufre el mal del cual hoy Jesús quiere prevenirnos.

En el Evangelio de hoy (Jn. 15 1-8) escucharemos lo siguiente:

“Yo soy la vida verdadera y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí”.

Debemos reconocer que necesitamos de Jesús para poder dar fruto y  un fruto abundante. Él mismo nos dice que sin Él nada podemos hacer. Si no permanecemos con Él no podremos hacer nada de valor ni dar los frutos que Él espera de cada uno de nosotros.

Así como un foco no da luz hasta que éste se encuentre conectado a la corriente eléctrica; así también nosotros debemos estar unidos al Señor para poder dar luz, para poder dar amor a los demás; ya que la luz misma y el amor sólo lo encontramos en Dios, unidos a Jesús. La vida del cristiano sólo tiene sentido y sólo encuentra plenitud estando conectado con Jesús.

Actualmente son muchos los que están desconectados de Dios. Así como el sarmiento que se aparta de la vid y no recibe la savia, pronto se seca y muere. Así también hay muchos que se han desconectado de Dios, son muchos los que quieren brillar por sí mismos, muchos los que sólo por interés o en los tiempos difíciles acuden a Él. Todo esto trae como consecuencia que el sarmiento se seque y muera; así… hay tantos matrimonios que comienzan a fracasar, tantas vocaciones que pierden el sentido de su entrega, tantos jóvenes que se pierden en los vicios… nos falta la savia del AMOR, la cual únicamente la recibiremos sí permanecemos unidos a Jesús.

San Agustín comenta que cuando están unidos la vid y los sarmientos.. la vida no se beneficia de nada, pero los sarmientos sí se benefician, ya que de la vid recibe la savia que les da vida. Igual para con nosotros, si nosotros que somos los sarmientos nos separamos de la vid que es Cristo, nosotros morimos; pero sí permanecemos, nos beneficiamos del amor, la gracia y la presencia de Dios que nos da la vida.

Permítele a Dios que nos pode, para que quite todo aquello que se le ha añadido al corazón y podamos dar fruto abundante. Sí Dios te está podando en estos momentos, a través de una enfermedad, o una prueba.. ten fe y paciencia, ya que lo necesitamos para dar fruto abundante.

Todos estamos llamados a dar fruto en el Señor.

 

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