+ DIOSLa Charla Dominical

Seamos continuadores del Señor Jesús

Charla Dominical

Queridos amigos, el Señor nos llama a cada uno de nosotros para que seamos los continuadores de su obra. También, hoy San Pablo nos recuerda que Dios nos eligió en Cristo, para que seamos santos e irreprochables por el amor.

¿Cómo podemos conquistar esa santidad a la que hemos sido llamados? La respuesta está en hacer con amor lo que nos toca. Y una de las tareas que le corresponde al bautizado es ser discípulo del Señor. El llamado de Dios a seguirlo no lo podremos entender nunca desde la lógica del mundo, hay que vivirlo desde la lógica del amor.

Hoy vemos en el Evangelio de Marcos que Jesús eligió a los doce y los envió de dos en dos para hacer presente el Reino de Dios, para evangelizar. Y también nos invita el Señor a lo mismo, pero ¿qué es evangelizar? Es dar a conocer a Dios a los demás, y esto todos podemos y debemos de hacerlo. El Señor los envía a su primera misión con ciertas condiciones:

  1. Los manda a trabajar en equipo: Debemos aprender que la evangelización no es una tarea personal, sino comunitaria. Jesús pudo abarcar más comunidades enviándolos de uno por uno, pero no fue así. Esto nos enseña que debemos trabajar en COMUNIDAD Y FRATERNIDAD. Debemos compartir ideas y proyectos, no somos dueños de la evangelización, ni del mensaje de Cristo.

Nunca olvides que “la comunión hace creíble la misión”. Esto me debe interpelar siempre, ya que por más grande o importante que sea mi apostolado, si no quiero trabajar en equipo, en comunión con la Iglesia, con mi comunidad, con mi párroco, con mi familia, o con quien sea que me toque trabajar, todo esto demerita el trabajo y se entiende que se pudiera hacer por ego.

  1. Llenarse de Cristo y vaciarse de sí mismos: Escuchamos que aquellos hombres recibieron poderes sobre los espíritus inmundos. Nosotros también debemos llenarnos de la gracia de Dios, de su poder, de su presencia. Luego les exhortó a una vida con un estilo libre, confiado en Dios, sin ataduras terrenales. Les dijo: “no lleven nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica”.

Por más seguridades externas que tengamos, si no nos vaciamos de esas falsas seguridades y nos llenamos de la verdadera riqueza que es Cristo, siempre fracasaremos. Les enseña que deben confiar sólo en Él y que deben estar despojados y desprendidos totalmente, ya que únicamente así es como se puede uno llenar de Dios.

  1. Actitud siempre de esperanza: El Señor les dijo: “Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies”. Esto nos enseña que no es a nosotros los que nos rechazan, sino al Señor, y no debemos contagiarnos de esa negatividad, cerrazón o terquedad; para que ese polvo no venga a ser algo que nos perjudique y nos vengamos resentidos o heridos.

Debemos confiar siempre en Dios y debemos estar siempre desprendidos de todo, hasta de esto, del rechazo o la cerrazón. Seamos discípulos fieles de Cristo en el amor.

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