¿Qué tanto sabes escuchar? ¡Descúbrelo!

Todos los días somos bombardeados por muchos ruidos que circulan por la ciudad, como son: el de los autos, la música por las calles, las voces de la gente, etc. Si a esto le sumamos que muchas personas ahora viven muy deprisa, tristemente vemos que muchas relaciones interpersonales son frías e indiferentes, lo que lleva a reducir la comunicación y el contacto a simples palabras de educación y cortesía.

No nos gusta escuchar, somos incapaces de prestar oído atento a más de alguna persona que se encuentra necesitada de compartir aquello que trae cargando en su interior, por el contrario, decidimos colocarnos los audífonos en señal de desinterés, y así, nos “conectamos” con nuestro mundo egoísta.

Incluso, al entablar una conversación con alguien, demostramos nuestra falta de escucha cuando aún no ha terminado de hablar y ya tenemos una respuesta simple y sin sentido para evitar que siga. Por lo tanto, sólo escuchamos las palabras, pero no los sentimientos expresados o la intención que trata de transmitir.

Existe una diferencia entre oír y escuchar. Oír es percibir una cosa por medio del sentido del odio, mientras que escuchar conlleva prestar atención y atender, lo cual implica un compromiso con el que nos habla.

Escuchamos de una forma activa y correcta cuando estamos atentos a la comunicación, tanto la verbal como la no verbal. Esta última se puede llevar a cabo en el envío y la recepción de mensajes sin el uso de las palabras, es decir, mediante indicios, gestos y signos.

Cuando decidimos escuchar, debemos no solo guardar silencio y prestar oído, sino que debemos acallar también nuestro ser, nuestras emociones y pensamientos que puedan interrumpir o malinterpretar lo que la otra persona nos quiere comunicar.

Por eso, para que aprendas a escuchar, te comparto estos 4 sencillos consejos:

1.- Muestra Interés: Antes que otra cosa, debemos ofrecer al otro toda nuestra atención, dejar a un lado aquello que hacemos, incluso el celular. Dispongámonos a callar y sólo escuchar.

2.- Utiliza el lenguaje corporal: Si queremos que el otro sienta que estamos prestándole toda nuestra atención debemos mostrar señales no verbales tales como mirar directamente a los ojos, sonreír, mover la cabeza para afirmar o estimular la atención, etc.

3.- No interrumpas: No te apresures a comentar o cuestionar, sé paciente y deja que sus palabras terminen, especialmente cuando el otro trate de expresar algo que le cudesta trabajo.

4.- Repite algo importante: Repite algún contenido que sobresalga por su importancia o trascendencia.

Sólo mediante la escucha atenta y sincera es que podremos comprender verdaderamente al otro, “sentir con” y así, quizás cooperar para que su carga sea más ligera, que su estado de ánimo cambie y regrese diferente. Te invito a recordar lo que nos dice el Señor: «El que tenga oídos, que oiga» (Mt 13, 9). ¿Cómo es que podremos escuchar?  Procuremos no hacernos prejuicios sobre el otro y pidamos un corazón sencillo y atento a las necesidades del otro.

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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