¿Qué tan feliz eres?

¿Sabes por qué aún a pesar de tener aparentemente todo no somos verdaderamente felices? Porque hemos llegado a creer que la felicidad depende de muchas cosas del mundo como son:  el dinero, el éxito, la posición social, el placer o el poder. Al final y sin que nos demos cuenta la verdadera felicidad se nos puede ir de entre las manos.

Es muy triste que algunos cuando la encuentran, ya es demasiado tarde, como aquella historia que se cuenta que a la muerte de Abderramán III, califa de Córdoba, se encontró un billete escrito por el propio califa, que decía algo así: he poseído todo lo que un hombre puede desear en este mundo, he vivido 75 años, he reinado 50… he sido feliz 9 nueve días.

Por eso hoy te compartimos cuatros consejos que te permitirán encontrar la verdadera y única felicidad:

1.-Ser auténtico: No somos auténticos porque nos queremos pasar toda la vida copiando modelos, aparentando lo que no somos o lo que deseamos ser. Para ser auténticos debemos partir y no olvidar que hemos sido creados “a imagen y semejanza de Dios” como seres únicos e irrepetibles capaces de amar y de ser amados.

Por pasarnos toda la vida anhelando lo que no somos y no tenemos, no aprovechamos lo que si somos y lo que si tenemos. Luchemos por nuestros ideales y sueños más profundos. Descubre y vive de acuerdo al plan que Dios tiene para ti. ¡No tengas miedo al qué dirán! y si no sabes por dónde empezar pregúntale al Señor qué camino debes tomar. 

2.-Desapego a lo material: El Señor nos pide renunciar y desprendernos de las cosas materiales, es decir, no poner nuestra confianza en la acumulación de riquezas, sólo así podremos entender mejor las riquezas celestiales. Jesús no viene a empobrecer al hombre, viene a sustituir una riqueza pasajera por la gran riqueza de Dios.

Jesús llama bienaventurados a los pobres, llama felices a quienes son desprendidos interiormente, aquellos que ponen toda su confianza en Dios, porque todo lo esperan de Él. Pobre es sinónimo del que tiene el corazón vacío de ambiciones y preocupaciones; de quienes no esperan la solución de sus problemas sino de solo Dios. Y recuerda que ser pobre no es el que menos tiene, sino el que menos necesita. Ya nos lo dice el Señor en Juan (Jn 12, 15): “Eviten con gran cuidado toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida.”

3.-La Comunicación con Dios: Sólo con la oración constante y perseverante es que podremos ser fortalecidos ante las tribulaciones de la vida, ante aquellas situaciones que nos intentan quitar la esperanza y las ganas de encontrar la verdadera felicidad, los ruidos del exterior nos aturden y nos distraen de ese alimento del alma.

Por eso, Dios nos atrae, nos llama, y, si le respondemos con la oración sincera, nos llena de su amor y de su gracia. Recuerda el mejor consejo que Jesús nos da en la Escritura: “No pierdan la paz. Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Jn 14, 1.6

4.-La confianza en la Voluntad de Dios: A todos nos gustaría andar por un camino que nos lleve directo a la felicidad y ¿qué crees? Dios ya lo marcó ¿Quién mejor para saber cómo funciona una máquina que el propio inventor? Nosotros hemos sido creados por Dios y quién mejor que Dios para decirnos dónde y cómo podemos alcanzar esa felicidad.

La Palabra de Dios está llena de indicaciones que nos dicen cómo el Padre quiere que pensemos y actuemos en toda circunstancia. La confianza es la clave para poder descubrir y luego poder cumplir la Voluntad de Dios. Animo, ten fe y confianza, no podemos ver o juzgar dentro de la niebla espesa, pero debemos confiar en el Padre que lo ve todo con claridad y nos ayuda siempre.

Por eso, si tú reconoces que estás cansado de buscar la felicidad y no la puedes encontrar, ánimo no te desesperes. Recuerda siempre que la verdadera felicidad no reside en ninguna obra humana, por eso, muchos viven vidas frustradas, por que, aunque se desgastan en quererla obtener, la buscan donde no la encontrarán, es como si fuéramos a buscar piedras preciosas en un bazar de bisuteria barata. No olvides lo que dice Mateo 13, 44: “El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel”.

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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