+ DIOSLa Charla Dominical

¿Qué frutos das en tu matrimonio?

Charla Dominical

Queridos hermanos en este domingo se nos invita a renovar, todos y cada uno de nosotros, nuestros compromisos, tomando conciencia del don del amor que Dios nos ha dado a manos llenas. De esto nos hablan las tres lecturas del día.

En la primera lectura vemos cómo Josué reúne a todas las tribus de Israel que están por entrar a la tierra prometida y los invita a una elección radical: comprometerse a servir sólo al Señor, apartándose de todos los ídolos. Por otra parte, en el evangelio de Juan, vemos que hoy se termina el discurso del Pan de vida y vemos cómo los discípulos son llamados a tomar una decisión radical: aceptar a Jesús con fe a pesar de las dificultades que haya, o bien, abandonarlo.

Además, en la segunda lectura, de la Carta de San Pablo a los Efesios, que por cierto es bellísima, se invita también a los matrimonios a renovar su amor conyugal, a renovar el compromiso de entrega total, inspirándose en el amor que Cristo tiene por su Iglesia. Y hoy me quiero centrar aquí, en cómo es que los esposos pueden renovar el amor que se tienen.

San Pablo nos dice: “Sean sumisos los unos a los otros, por respeto a Cristo: las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla”.

Uno de los más grandes males que comienza a minar el amor en los esposos es el egoísmo, ese afán de sólo hacer valer mi palabra y mi voluntad, de no querer dar mi brazo a torcer cuando llegan las dificultades. Por eso, San Pablo, lo primero que exhorta es a que sean sumisos, es decir, que destierren el egoísmo, que mueran a su orgullo herido para que puedan seguir amándose mutuamente.

Y quiero centrarme en la manera en la que se deben de amor, ya que San Pablo nos dice: “Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla”. Esto quiere decir que el amor de los esposos debe ser como el amor que Cristo le tiene a su Iglesia.

Y ¿cómo es ese amor? El Papa Francisco dice que ese amor de Cristo tiene tres características: es fiel, perseverante y fecundo.

  1. FIEL: El amor de Cristo no cambia con el paso del tiempo, siempre es fiel, se entrega totalmente, no tiene otros intereses o motivaciones. La fidelidad es el ser del amor de Jesús. Conviene que los matrimonios se pregunten ¿qué tanta fidelidad se guardan mutuamente? ¿cómo proteges tu matrimonio de los diferentes enemigos o de los ataques?
  2. PERSEVERANTE: es decir, no se cansa, no pierde la esperanza, no se deja vencer por el desgaste, las dificultades o una respuesta no equitativa. Los problemas deberán ser una oportunidad de crecimiento. Perseverar significa permanecer, luchar, seguir entregándose con totalidad y generosidad para que el amor no se diluya.
  3. FECUNDO: el amor de los esposos debe ser generador de vida, y para esto debe haber donación total y desinteresada. Estar abiertos a la vida, a los hijos y a la familia, pero también se da vida con actitudes de perdón, de amor, de bondad o de alegría ¿qué tanto fruto está dando tu matrimonio?

 

Tags
Show More
Close