IglesiaSABER +

¿Qué es el Temor de Dios?

Cuando tuve la formación para recibir el Sacramento de la Confirmación fue que escuché por primera vez sobre este don del Espíritu Santo. Desconocía por completo de qué se trataba, no entendía cómo aquel Dios Padre de amor quería que yo le tuviera temor, creía que era diferente.

El “temor” para la mayoría es el miedo al castigo o a alguna situación negativa que pueda ocurrir. Pero hay que dejar claro, este no es el significado que nosotros los cristianos debemos entender sobre este regalo tan grande de parte de Dios. 

Recuerdo aquellas frases inolvidables que las madres muchas veces dicen a sus hijos: “No hagas esto porque si no, Dios se va a enojar contigo”, “Dios te va a castigar porque no me hiciste caso” y muchas otras más. Expresiones que nos hicieron construirnos imágenes falsas de Dios y creer en un “Dios malo” que se enoja con cada uno por todos nuestros errores y sólo busca castigarnos. ¡Cuánta gente a estas alturas tiene aún esa concepción tan equivocada de Dios! Eso tampoco es el temor de Dios.

Para poder comprender mejor este don, pensemos en la relación de un Padre con su hijo. El hijo que se sabe querido por su padre siente un respeto y una admiración por él. Sin duda, cuidará de no causarle molestia alguna, pues sabe que eso lo podría entristecer. Pero no es un temor de sumisión, sino de docilidad y de amor.

Conforme vamos creciendo, comprendemos que detrás de cada regaño y de cada advertencia que nuestros padres nos hacen, está el amor. Podemos decir entonces que, nos corrigen porque nos quieren y porque se preocupan por nuestro bienestar.

Por lo tanto, este “temor de Dios” es no querer disgustarlo u ofenderlo con nuestros actos, precisamente porque nos sabemos amados por Él. Por Él es que actuamos en conciencia y de acuerdo a su Voluntad. Así pues, vemos que el “temor de Dios” no es tenerle miedo a Dios, sino es no querer ofenderlo.

Dios se nos ha revelado como un Padre, lleno de amor y de misericordia, el cual siempre está cercano y dispuesto a perdonarnos, así se ha mostrado a través de toda la historia de la salvación. Pero debemos tener cuidado, a Dios no podemos tratarlo como un simple amigo ni como un “soluciona-todo” sólo para ocasiones especiales.

No olvidemos que Dios es nuestro Creador, el Todopoderoso dueño del Universo; por tanto, no podemos tratarlo como una simple relación humana. Acudamos a Él con reverencia y respeto como aquellos hijos que reconocen la autoridad en sus padres. En resumen, Dios es Majestad y Santidad y al mismo tiempo es un Padre amoroso y cercano.

Es de sabios temer al Señor, pues este don nos permite reconocer la grandeza de Dios. La ausencia de este don en el corazón del hombre, crea falsas seguridades y vanidades. Ya lo dice el libro de Proverbios 1, 7: “El temor del Señor es el principio de la sabiduría. Los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina”.

Gracias a este santo temor, podemos experimentar el arrepentimiento auténtico de corazón.  Santa Teresa decía que:“prefería la muerte más recia, antes que ofender a Dios”. Y es así como se despierta en nosotros la angustia y el dolor tras fallar a Dios como consecuencia de nuestros pecados, pero que en ese mismo momento también se sabe que la misericordia del Señor es aún más grande que cualquiera de nuestras faltas.

Hay que pedir al Señor que a través de su Espíritu Santo nos de la gracia de este don que nos permite estar cerca del Dios, siendo obedientes y así crecer en sabiduría.

 

Show More
Close