¿Cómo puedo vencer las tentaciones?

Todos los días convivimos con las tentaciones y es totalmente normal. Incluso no sólo nos pasa a nosotros, a Jesús mismo cuando estuvo en la tierra también fue tentado. Pero como él, debemos saber evitarlas para que no nos hagan cometer cosas de las que nos podamos arrepentir y luego nos pasen la factura.

Por eso, hoy te compartimos estos 4 consejos prácticos que te ayudarán a vencer las tentaciones diarias:

1.-Aléjate de ellas: La tentación siempre estará presente, por lo que nunca debemos sentirnos fuertes e invencibles que seguro vamos a caer, ¿cuántas veces no has dicho? “A mí no me pasa, yo no caigo, yo sí me sé controlar” ¡Cuidado! La tentación más peligrosa es aquella en la que tú crees que no vas a caer nunca. “¡No juegues con fuego!” Debes entender que la tentación siempre se presentará atractiva e interesante ante nosotros de tal manera que podamos caer, aléjate a tiempo y no te pongas en ocasión de pecado. Ya nos dice el Papa Francisco: “Con el demonio no se dialoga, no se puede dialogar, porque nos va a ganar siempre”. Eva dialogó con la serpiente en el Jardín del Edén y cayó. Por tanto, no hay forma más segura de defendernos de todas nuestras tentaciones que alejándonos de ellas ¡Sé valiente y domina tu voluntad! Ya nos advierte San Pablo: “Huye de las pasiones juveniles” (II Timoteo, 2, 22).

2.-Evita la pereza: En todas las tentaciones de la vida no hay mejor forma de combatirlas que cambiando nuestro pensamiento y ocupándonos con alguna actividad productiva. Existe un proverbio que dice: “La ociosidad es el taller del diablo”, por tanto, si no tenemos nada que hacer, ten por seguro que el enemigo nos dará bastantes ideas de lo que podemos hacer. San Juan Bosco, temía el tiempo de vacaciones de sus muchachos fuera del oratorio, ya que decía que mucho tiempo libre le da entrada completa al diablo en la vida de la juventud, ¿cuántas veces hemos pecado por momentos, horas e incluso días de flojera y pereza? Si la tentación entra por nuestros sentidos y pensamientos, nuestra voluntad, es la única que podrá a obligar a la mente y al cuerpo a ocuparse de otras cosas. ¡Ánimo, actívate y ocúpate!  Ya nos dice el libro del Eclesiástico: “Ponlo a trabajar, que no se quede ocioso, porque la ociosidad enseña la maldad.” (Eclesiástico 33, 28).

3.-Vigila siempre: Debes permanecer siempre alerta y mantenerte en oración constante con Dios. De esta forma, cuando venga la prueba podrás superar las tentaciones. Vigilar consiste en estar atentos y ser prudentes para alejarnos valientemente de las ocasiones peligrosas que sabemos nos pueden llevar a pecar. Por tanto, te invito a ser sincero contigo mismo y a reconocer qué cosas, personas, lugares o pensamientos te incitan a que puedas caer en pecado. El demonio sabe que nuestra carne es débil y podemos ser llevados fácilmente por nuestras pasiones, por eso, nuestra respuesta deber ser instantánea ante la tentación. Dios nos sostiene a través del arma la oración, pero aun así, debemos comprometer nuestra voluntad y rechazar con valentía la tentación desde un inicio. No le abras la puerta a la tentación, porque luego, a veces, no la puedes echar fuera. Ya nos dice Jesús: “Estén despiertos y oren para no caer en la tentación; pues el espíritu es animoso, pero la carne, débil” (Mc 14, 38).

4.-Aprende de las ocasiones pasadas: Otra forma eficaz de vencer las tentaciones es conociéndonos, ya que si sabemos cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades más comunes, podemos aprender de los errores. Las caídas, lejos de desanimarnos, nos deben ayudar a conocernos de qué pie cojeamos para poner más atención. Nadie mejor que nosotros sabemos cuáles pueden ser ocasiones para caer en pecado; por tanto, pongamos más esmero en las caídas frecuentes. Para que los vicios que tenemos y son ocasión frecuente de pecado se debiliten y desaparezcan, debemos forjar nuestra fuerza de voluntad. Por ello, te invito a que hoy hagas un examen de consciencia y reconozcas cuáles son tus debilidades y tus errores para superarlos. No llores tus faltas pasadas, mejor aprende de ellas. Recuerda que Dios ya te dotó de las armas necesarias para salir victorioso de las pruebas y nunca te dejará solo. “Te basta mi gracia; mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad” (2 Cor 12, 9).

Recuerda que la tentación en sí no es pecado, sino que el pecado es consentir la tentación. Para que no caigas en pecado, aprende a identificar las tentaciones y a huir de ellas a tiempo. Pero si haz caído en la tentación, arrepiéntete y busca el perdón de Dios en la Confesión, ya que Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. Y si has vencido la tentación ¡Felicidades! No bajes la guardia, no te sientas autosuficiente y no olvides que Dios es quien ayuda a superar las pruebas. Ya nos lo dice San Pablo: “Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la tentación les dará fuerza para superarla.” (1 Cor 10 , 13).

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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