¿Cómo puedo controlar mi mal carácter?

Cada vez son más las personas que reconocen tener mal carácter. Que son intolerantes e irritables a todo lo que pasa en su vida, que piensan que cada mañana se levantan con el pie izquierdo.

Lo más alarmante de todo es que alguien que siempre está de malas, fácilmente logra contagiar a todos a su alrededor. Esto puede darse desde una simple palabra, un mal gesto o una acción que provoca un ambiente pesado e intolerante. 

¿Te gustaría controlar tu mal carácter? Hoy te compartimos 4 prácticos consejos para que puedas hacerlo:

1.-Examínate: Enojarse y tener momentos de coraje no es malo, al contrario, somos seres que sentimos y reaccionamos ante ciertas situaciones. Por lo que es válido pasar por momentos como estos, lo que no está permitido es dañar a otros por nuestro mal rato. Al enojarnos, nuestra actitud cambia, nos volvemos serios, intolerantes y hasta groseros en el trato a los demás, siendo ellos los más afectados. Por lo tanto, sé sincero contigo mismo, aprende a reconocer cuando estás enojado y comunícalo a los demás. Descubre qué cosas, palabras o personas te provocan poner los pelos de punta y comienza a controlarlo. Mira este consejo de Eclesiastés 7, 9: “No te dejes llevar del enojo, pues el enojo reside en el pecho de los necios”. 

2.-Aléjate: Si el enojo y la rabia te están consumiendo, lo mejor será que antes de hablar o tomar alguna acción, te des un tiempo para que permitas que tu coraje disminuya y así puedas pensar con la cabeza fría. Si te sirve distanciarte de aquella persona o de la misma situación, no lo dudes y hazlo. Puedes salir a caminar, escuchar música, cambiar de actividad o simplemente platicarlo con alguien, esto te ayudará a despejar tu mente. Toma el control de tus pensamientos y evita llenarte de ideas que puedan provocarte más rabia. Grábate estas palabras de Salmos 37, 8 “Calma tu enojo, renuncia al rencor, no te exasperes, que te haría mal”.

3.-Acepta: Sin importar cuánto te enojas y cómo haces corajes, existen situaciones ajenas a ti que no podrás controlar. Acepta que tienes el poder de cambiarte a ti mismo, pero no a los demás. Puede que en ocasiones te enfades porque sólo logras ver un lado del problema: el que te afecta a ti.  Pero siempre existe otro lado, trata de verlo. Si existe una solución aplícala si no, no te preocupes.  Con esto no te pido que te des por vencido ni te resignes por no poder cambiar la situación, al contrario, acéptala y sigue adelante, siempre existe la posibilidad de encontrar una mejor alternativa. Mejor toma para ti estas palabras del libro de Proverbios 14,29 “El que demora en enojarse da muestra de inteligencia, el que no se domina manifiesta su locura”.

4.-Comprende: Sal de ti mismo por un momento e intenta comprender los motivos que orillaron a la otra persona a actuar de la manera que te produjo el enojo. Acércate a ella, no juzgues, mejor pregunta y escucha. Si te atreves a dar este paso, estarás del otro lado y habrás sido capaz de dirigir por un camino correcto tu ira. Recuerda las palabras de San Pablo: “Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo”. Efesios 4, 32.

En nosotros está permitir cuánto daño nos provoca lo que pasa a nuestro alrededor, tú defines tus sentimientos, no la situación. ¡Ánimo, dale un giro a tu enojo y vive mejor, vive feliz!

About P. José Luis González Santoscoy

José Luis es Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, México. Tiene mucho gusto por la lectura, el cine y es un apasionado de la magia. Comprometido con la evangelización a través de los medios de comunicación.

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