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¿Problemas con tus hijos? 2 consejos para que puedas educarlos…

Todo padre quiere lo mejor para sus hijos, anhelan que sean personas de bien y de provecho, pero a veces con la forma de educarlos no les hacen mucho bien que digamos. Hoy te comparto que lo que forma y educa a los hijos es el amor y la disciplina, juntos no separados ni de manera aislada.

Muchas veces se piensa que sólo el amor educa y se cree que amar a los hijos es darles todo lo que necesitan y quieren, sin límite alguno para que no vayan a sufrir alguna decepción o frustración. Esto no es cierto, la verdad es que cuando no se les ponen límites a los hijos, lo que se crea son niños débiles de carácter y dependientes, o bien, pequeños tiranos.

Para que veamos cómo funciona pensemos qué sucede con los caballos. Si el caballo no siente una rienda que controle su andar o que le ayude a orientar el camino pudiera desbocarse. Cuando a un hijo no se le forma con disciplina y se le da puro amor, también muchas veces se desbocan. A un caballo se le tiene que ir soltando poco a poco la rienda y debe sentir límites marcados por parte del jinete.

Pero también, si el caballo no siente la confianza del jinete, pudiera manifestar rebeldía hacia él, le entra miedo y también se puede desbocar o reparar hasta tumbar al jinete. Con los hijos sucede parecido. Cuando se les da puro amor pero no tienen límites que les ayudan a crecer en la responsabilidad, se desbocan. Pero cuando la educación solamente es cortita, rienda siempre ajustada, sin amor, sin cercanía, sin palabras de afecto, el hijo repara y manifiesta rebeldía.

Después del amor, la disciplina es el mejor regalo que se le pueda dar a los hijos, puesto que es el camino seguro para llevarlos al bien, para que logren desarrollar al máximo sus capacidades y habilidades. No olvides que la disciplina es una forma de amor y es necesaria para alcanzar las metas en la vida. Los frutos de educar en el amor es que crean personas seguras de sí mismas, equilibradas emocionalmente y con una sana autoestima que les permita ser felices. Los frutos de educar con disciplina es que se aprende a ser tolerante ante la frustración, se forja en carácter, se logra ser independiente y alcanzarán con facilidad metas a largo plazo.

Cuando un caballo ya se ha desbocado, el jinete ni por error debe tirar con fuerza para frenarlo, sino que debe agarrar una sola rienda y girar la cabeza hacia un lado. La cabeza pesa más de 20 kilos en el equilibrio de su cuerpo, al hacerla girar le obligas a frenar ya que le has cambiado el peso y el equilibrio. El caballo se parará o seguirá dando vueltas hasta que frene finalmente. Si tu hijo ya ha perdido los estribos, no te desesperes, ayúdalo a que cambie de rumbo y acompáñalo con amor y disciplina.

No olvides que la disciplina con amor le brindará a tus hijos las herramientas necesarias para perseverar, ser constante y llegar a la meta que es la santidad.

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