¿Preso en una relación?

¿Alguna vez haz conocido una relación en la que parece que alguno o ambos viven en una verdadera cárcel? Incluso, se escuchan los típicos comentarios que dicen –antes veía a sus amigos, desde que empezaste la relación lo único que hacer es salir con tu pareja- o – antes estabas más con tú familia y ahora parece hotel tú propia casa, sólo llegas a dormir-, etc. En verdad hay quien por cuestiones afectivas permite someterse a los caprichos y demandas de la “persona amada”.

Esto es muy peligroso, siempre va a ser peligroso ser dependiente a cualquier persona, ya sea incluso de tú propia madre. No podemos permitir que ninguna persona sea la base de nuestra estabilidad y felicidad. Claro, no debemos olvidar que la interdependencia es sana y necesaria, el aprender a vivir con las otras personas de manera armoniosa, generosa y amorosa.

Rasgos de algunas persona que viven presos en una relación:

  1. Conforme avanza la relación cada vez vas sintiendo más inseguridad de tú propia persona, normalmente el proceso es sutil.
  2. Hay algún tipo de violencia psicológica o física. Por lo general, estás relaciones están inundadas de chantaje, se oye frases como “yo creí que me querías, por qué no haces tal o cual cosa”.
  3. Cuando no se hace lo que la otra persona quiere, hay llanto, ofensas verbales y amenazas.
  4. Cada vez que se quiere hacer algo con los amigos o incluso con la familia, hay malestar por parte de la otra persona, no se involucra con ellos, quiere a esa persona sólo para él o ella.
  5. Pasan tanto tiempo juntos, que por lo general la relación comienza a reducirse a peleas o a puras manifestaciones de contacto físico.

Si estás preso o presa en una relación, hay que poner mucha atención porque poco a poco uno va alejándose de las personas que lo quieren y puede llegar a verse la persona aislada por completo, incluso abandonada por sí misma y cumpliendo a gusto los caprichos de otra persona que sin miedo a fallar, tiene algún problema afectivo y desea más poseerte que amarte.

Recuerda que un amor sin libertad no es verdadero amor, comienza por amarte a ti mismo o a ti misma y no tengas miedo de amar a otra persona, en la medida en la que estemos bien con nosotros mismos, podremos amar a otra persona.

About Ana Gabriela Mayorga Novo

Lic. en Pedagogía y maestranda en Bioética. Cree firmemente que la solución de todos los problemas que aquejan al mundo comienzan en el núcleo familiar y en el interior de las personas.

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