Prepárate para la venida de Cristo

En este domingo el Señor nos invita a estar preparados para su venida. Esta preparación la debemos llevar a cabo con una vigilancia activa.

El Evangelio de hoy (Mt 25, 1-3) nos presenta la parábola de las 10 doncellas que están esperando la venida del esposo. Sabemos que estas diez doncellas, cinco eran descuidadas y las otras cinco eran previsoras. Las descuidadas no llevaron suficiente aceite para sus lámparas. Cuando llega el esposo, las descuidadas no se encontraban porque habían ido a conseguir el aceite necesario.

Esta parábola tiene como motivación principal, que el cristiano adopte una actitud de VIGILANCIA. Pero la vigilancia no es aplastarme o esperar de una manera pasiva, sino todo lo contrario, es una actitud personal de lucha para mantenernos en la fidelidad y lograr perseverar.

¿A quién nos parecemos más; a las previsoras o a las descuidadas? De esta parábola me llaman la atención algunos detalles significativos:

1.- Se pudiera pensar que hay una actitud egoísta de parte de las previsoras que no quieren compartir el aceite.

2.- Se pudiera interpretar el aparente rechazo del novio a la descuidadas, como intransigente e inflexible.

Pero con esta actitud, lo que no se nos quiere enseñar es que la RESPONSABILIDAD PERSONAL es insustituible por nada ni nadie. En las casas espirituales es sumamente importante que nosotros nos ocupemos de nuestra cosas, nadie lo puede hacer por nosotros.

Tengo un amigo que esperaba ansioso sus vacaciones, unos días soleados en la playa le esperaban. Alistó las maletas, el bronceador, el traje de baño y se puso en marcha. 

Al iniciar el viaje en la carretera, hizo una bonita oración para encomendar el camino.. unos kilómetros adelante, el carro comenzó a calentarse, se detuvo y se dió cuenta de que el radiador no tenía agua. Había orado, pero no puso agua en el radiador.

Nos puede pasar algo similar… encomendarnos mucho a Dios, pero no llenar nuestro corazón. Debemos ser como las previsoras y prudentes. Debemos aprender a llenar nuestro tanque, nuestro corazón con las virtudes; fe, esperanza, caridad. Son la gasolina que nos hace andar. Este aceite que Dios nos provee para andar es gratuito, no lo despreciemos.

Así como en un partido de fútbol, los deportistas deben estar vigilantes, atentos a los jugadas de los contrincantes y así defender su portería… también en el partido de la vida debemos estar vigilantes para que el Señor no nos agarre desprevenidos.

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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