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¿Por qué no siempre comulgamos con el pan y el vino?

Cada que recibimos la Sagrada Comunión en misa, la mayoría de las veces sólo se nos da la Hostia consagrada ¿Y el vino por qué no? ¿Acaso recibimos menos que quien comulga también del cáliz? Estoy seguro que muchos se han hecho estas preguntas y aún no conocen la razón.

Pudiera pensarse que por las palabras que el Sacerdote o el ministro pronuncian antes de darnos la comunión, solamente estamos recibiendo el Cuerpo de Cristo y que sólo quien comulga también del cáliz, recibe el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Pero la realidad es que quien recibe la Hostia consagrada, recibe al mismo Cristo completo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Así también quien sólo comulga del cáliz.

Comulgar de las dos especies eucarísticas no es recibir más, ni tampoco comulgar bajo una sola, es recibir menos. La forma de hacerlo es diferente, pero en ambas, se recibe a Jesús entero. Asimismo no se debe pensar que hay diferencias entre quien recibe una u otra forma. Ningún fiel es más importante o más bueno que otro, que suceda esto sólo responde a cuestiones prácticas y de cuidado.

Las razones para que de manera ordinaria sólo se nos dé la comunión en la Hostia se debe a razones múltiples, cuestiones de higiene, agilizar la celebración eucarística o, incluso, evitar que pueda haber un derramamiento accidental con la Sangre de Cristo, etc.  

La Iglesia, a través de la Instrucción General del Misal Romano, nos dice: “En primer lugar, recuerden a los fieles que la fe católica enseña que también bajo una sola de las dos especies se recibe a Cristo todo e íntegro y el verdadero Sacramento; y que, por consiguiente, en lo tocante a su fruto, no se priva de ninguna gracia necesaria para la salvación a quienes sólo reciben una de las especies” (N° 282).

Asimismo, tal instructivo, nos explica cuándo se permite repartir la comunión bajo las dos especies:

  1. a) a los sacerdotes que no pueden celebrar o concelebrar el sacrificio;
  2. b) al diácono y a los demás que desempeñan algún ministerio en la Misa;
  3. c) a los miembros de las comunidades en la Misa conventual o en la denominada “de comunidad”, a los alumnos de los seminarios, a todos los que se dedican a los ejercicios espirituales o participan en una reunión espiritual o pastoral (N° 283).

También podemos observar que hay casos específicos en los que se permite que el Sacerdote reparte la comunión bajo las dos especies, tales como las Primeras Comuniones, Confirmaciones, Matrimonios, Ordenaciones Sacerdotales o Profesiones religiosas (Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia,  N° 55).

Por lo tanto, es importante dejar claro que, aunque sí se permite comulgar bajo las dos especies, no es obligatorio. Cristo está presente todo entero en la Eucaristía, no están separadas de su persona el Cuerpo, la Sangre, el Alma o su Divinidad, donde está presente una parte, allí están todas las demás.

Por eso yo te invito a que cada vez que comulgues recuerdes que en tu cuerpo está la persona del Señor, aquel hombre de carne y hueso que hace más de dos mil años vino a entregarnos la salvación, a darnos su amor.

 

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