Palabra y Gracia abren los ojos de la fe

Hoy queridos amigos el Señor nos invita a renovar nuestra vida, con la plena confianza en Jesús, quien nunca nos abandona y quien con su Gracia y su Palabra nos abre los ojos de la fe.

Hoy el relato de los discípulos de Emaús (Lc 24 13-35), nos cuenta de aquellos dos discípulos que van entristecidos, después de haber celebrado la Pascua, no con alegría sino que iban con una experiencia de fracaso y desilusión. Todos en la vida experimentamos, en más de una ocasión, la necesidad de ser sanados de nuestras frustraciones y de nuestras tristezas.

En el momento en que éstos discípulos iban caminando tristes… Jesús se hace su compañero de camino.

Hoy quiero que de este pasaje aprendamos 4 cosas:

1.- Todos tenemos momentos de frustración: Aquellos discípulos se crearon un Dios a su medida. Estaban decepcionados y su corazón se encontraba herido. Cuando Jesús les pregunta por el motivo de su tristeza ellos responden que era porque Jesús no había llenado sus expectativas. Cuando perdemos la esperanza, perdemos todo… nos desilusionamos de Dios, de los demás, de las estructuras y de nosotros mismos.

2.- En medio del dolor, Jesús se hace su compañero: En aquel camino pesado, doloroso y oscuro, un misterioso peregrino se pone a caminar con ellos… es el mismo Jesús que nunca es indiferente a lo que vivimos, no es indiferente a nuestro dolor. Dios les pregunta ¿Qué vienen discutiendo por el camino? Dios no quiere nunca forzarnos, nos acompaña, nos deja que nos desahoguemos, pero no forza.

Si hoy tu experiencia de Dios no es tan clara, si el dolor te está visitando, ánimo ten confianza, Dios va caminando contigo aunque tu dolor no te permita reconocerlo.

3.- La Palabra de Dios y la Eucaristía nos desbloquean para reconocer a Jesús: El Señor Jesús se toma el tiempo en el camino para explicarles las Escrituras, con esto comenzará a desbloquear la esperanza para ayudarles a comprender los caminos de Dios. Muchas veces, cuando no nos dejamos iluminar por la Palabra y alimentar por su Cuerpo y su Sangre, sólo vamos a ver lo que nosotros queremos ver y no lo que realmente Dios quiere de nosotros.

La Palabra de Dios nos ayuda a desbloquearnos de la crisis, derriba la tristeza, quita el desaliento. Nos da paz y tranquilidad.

Jesús finge seguirse de largo, pero ellos le insisten que se quede. Esto nos deja claro que Dios respeta la libertad del hombre. Estando ya en la casa, al partir el pan, a ellos se les abren los ojos…  Sólo ahí, en la Eucaristía, es donde ellos sanan sus heridas, donde encuentran sentido al plan de Dios. ¿Qué tanto amas y conoces la Palabra de Dios y qué tanto vives la Eucaristía?

4.- Vuelven por el mismo camino, pero con actitud diferente: Se les abren los ojos y esto hace que ellos recobren la Esperanza. Una vez sanados interiormente regresan gozosos testificando al Señor Resucitado.

¿En cuál dirección caminas hoy? ¿Caminas triste, arrastrando los pies y con el alma marchita? o ¿Feliz a toda prisa por haberte encontrado con Jesús?

 

About P. José Luis González Santoscoy

José Luis es Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, México. Tiene mucho gusto por la lectura, el cine y es un apasionado de la magia. Comprometido con la evangelización a través de los medios de comunicación.

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