¿Por qué nos pasamos toda la vida sufriendo?

¿Te has puesto a pensar con qué facilidad sufrimos inútilmente, cuántas ilusiones y esperanzas desperdiciamos por ello?  Lo triste es que quienes sufren inútilmente se sienten atrapados por su trabajo, por sus estudios, por sus padres, por sus parejas, por sus hijos o hasta por su edad; en definitiva, se sienten atrapados por sus circunstancias y sin una posible salida.

En muchas ocasiones las circunstancias que nos rodean hacen difícil el camino, pero la clave está en tener un buen control de nuestros pensamientossólo así lograremos ser dueños de nuestras emociones, para que las situaciones adversas sean oportunidades para ser mejores. Por eso hoy te compartimos cuatros tipos de pensamientos negativos que te pueden estar haciendo sufrir inútilmente:

1.- Los relacionados con la queja: Uno de los grandes males del hombre actual es no saber ser agradecido por lo que se tiene, esto lo lleva a quejarse absolutamente de todo, ya que no siente satisfacción por lo que es o por lo que tiene. Cuando nos quejamos de todo, hasta de lo más insignificante, le otorgas tu autoridad a las personas o a las circunstancias de las que te quejas y te conviertes en su víctima. La queja elimina tu capacidad para buscar soluciones, te condiciona negativamente y es como una especie de veneno que mata las ilusiones. Como dice San Pablo en la Carta a los Filipenses. 2, 14: “Hagan todo sin quejas ni discusiones”. Siempre habrá motivos para quejarnos, lo importante es tener siempre una actitud positiva ante la vida y las situaciones que nos presenta.

2.- Aquellos que te paralizan por los miedos: Los miedos son una respuesta natural ante un peligro, sea real o imaginario. Son muy difíciles de controlar y pueden provocar cualquier tipo de reacción, tales como ataques de ansiedad, fobias, parálisis ante lo que se tiene que hacer, trastornos compulsivos o depresión. Cuando el miedo nos ha invadido es más fácil decir “no puedo”que arriesgarse a cambiar ciertas conductas o comportamientos. Recuerda que en el libro de Josué 1,9 dice: “No temas ni te asustes, porque contigo está Yahvé, tu Dios, adondequiera que vayas”Elimina todos los miedos en tu interior para que puedas experimentar la libertad de los hijos de Dios.

3.- Los que ahogan por las preocupaciones: Cuántas preocupaciones hay en nuestro corazón que nos roban la paz. Los problemas de la vida cotidiana nos inundan de preocupaciones. Recuerda que una preocupación significa ocuparse antes de tiempo, y muchos piensan que preocupándose van a resolver mejor el problema, incluso, otros creen que por preocuparse de más están siendo más responsables, y eso no es cierto. Cuando vivimos preocupados, no tenemos tranquilidad. Ten la seguridad que cualquier problema que se presente podrá ser resulto. Ten confianza en Dios y en ti mismo, porque no hay adversidad que no seas capaz de superar. Recuerda lo que dice Mateo 6, 34: “No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus propios problemas”.

4.- Los que son resultados de malas experiencias: En nuestra vida continuamente suceden experiencias que vivimos, compartimos y sentimos, independientemente de que éstas seas positivas o negativas. Aunque las experiencias negativas nos duelan y afecten de una manera más intensa, debemos evitar que controlen y dirijan nuestra vida; sólo nosotros debemos decidir cómo vamos a llevar nuestra vida y cómo queremos actuar. Las experiencias deben hacernos mejorar y avanzar, pero nunca retroceder. Y no olvides que nunca nos deben provocar nuestra infelicidad. Como dice Isaías 48, 18-19″Pero no se acuerden más de otros tiempos, ni sueñen más en las cosas del pasado, pues yo voy a realizar una cosa nueva”.

Ahora bien, si tú reconoces que constantemente eres presa de uno de estos pensamientos negativos, te proponemos lo siguiente:

 Encomiéndate todos los días al Espíritu Santo, para que ilumine tus pensamientos y conduzca tus acciones; Recuerda que no es con nuestras propias fuerzas sino que siempre es con la acción del Espíritu Santo como podremos ser obedientes a Dios y así dejar de sufrir. Recuerda lo que dice San Pablo en la Carta a los Romanos 8, 14: “Todos los que son guiados por el espíritu de Dios son hijos de Dios”.

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

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