+ DIOSLa Charla Dominical

¡No temas, basta que tengas fe!

Charla Dominical

Queridos amigos, hoy el Señor en su palabra quiere darnos un gran mensaje de esperanza y quiere fortalecernos, ya que hoy  se nos demuestra el interés que Jesús tiene de curarnos de cada una de nuestras enfermedades y levantarnos de todas las situaciones negativas que nos mantienen muertos en vida.

Lo primero que debemos tener presente este domingo es lo que nos dice el libro de Sabiduría, ya que nos recuerda que en el Plan de Dios, el hombre estaba llamado a la inmortalidad y fue el enemigo el que vino a romper esta armonía original. El texto dice: “Dios creó al hombre para que nunca muriera, porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo”. (Sab. 2, 23-24)

Cuántos de nosotros nos encontramos en esta situación, lejos del plan original de Dios para cada uno; la vida, la salvación, la inmortalidad. Si hoy reconoces que estás muerto por el pecado que vive en ti, te invito a reconocer y aceptar a ese Jesús amoroso que se acerca a tu vida para levantarte y regresarte la felicidad, la salud, la alegría, la vida.

Hoy en el Evangelio escuchamos dos milagros obrados por Jesús. El primero, la curación que aquella mujer anónima, sin dinero, sin esperanza, con 12 años de tormentos por la enfermedad que padecía. Había intentado de todo, había gastado todo su dinero para ser curada, pero todo eran intentos fallidos. El segundo, la resurrección de la hija de Jairo. Ambos milagros recuerdan que tenemos un Dios interesado en sanar nuestras enfermedades, corporales o espirituales, y de resucitarnos de todas las actitudes que nos mantienen tendidos y muertos en vida.

Debemos poner toda nuestra confianza y nuestra esperanza en Jesús, ya que en estos signos milagrosos nosotros podemos ver de forma anticipada la victoria de Cristo sobre el dolor y sobre la muerte.

Respecto a la curación de la mujer, ella tenía una grande fe en el poder de Jesús, se acerca a Él y con sólo tocar el borde de su manto, hizo que de este éste saliera una fuerza curativa. Jesús se detiene en seco y pregunta: “¿Quién me ha tocado?” La pregunta parece absurda o fuera de lugar, ya que Jesús iba en medio de toda una muchedumbre.

Aquí, lo importante es que Jesús conoce perfectamente cada corazón y sabe cómo y qué intención nos acercamos a Él. Aquella mujer anónima, relegada de la sociedad porque su hemorragia la hacía ser impura, sale del anonimato y es curada gracias a Jesús.

¿Cómo nos acercamos a Jesús? ¿Con qué actitud vamos a su encuentro? ¿Relegamos a los demás o los acercamos a la gracia? Respecto a la resurrección de la hija de Jairo, nos llama la atención 2 frases de Jesús. La primera, lo que le dice a Jairo, el jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. Cuántas situaciones en nuestra vida parecen ya no tener solución, parecen que han llegado a su final; es momento de recordar que Dios es quien tiene la última palabra, sólo debemos tener fe.

Y la segunda: “¡óyeme, niña, levántate!” Debemos aprender a escuchar a Jesús, quien tiene el poder para levantarnos. La niña no estaba muerta, dice Jesús que sólo dormía. Cuántas actitudes nuestras nos llevan a estar tumbados, a no tener alegría, a perder las ilusiones. Es hora de levantarnos y darle el poder a Jesús de transformar nuestra vida.

 

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