Navidad es Cristo en tu corazón

¡Feliz Año Nuevo! Hoy estamos iniciando un año, litúrgicamente hablando.  Lo iniciamos con el tiempo del Adviento, un tiempo de esperanza y preparación para celebrar el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador.

Así como las grandes celebraciones y fiestas nos vamos preparando con mucha anticipación, igualmente lo haremos a esta fiesta, durante 4 semanas. En este domingo se nos invita a no adormecernos, a mantenernos VIGILANTES, En el Evangelio escuchamos la parábola del portero que vela la casa del amor que se fue de viaje, en donde se nos invita a estar atentos, vigilantes y cuidadosos de los peligros que nos pueden distraer de lo que vamos a celebrar.

Podemos caer en la sutil tentación de en cuanto escuchamos “Ya viene la Navidad” pensemos en los regalos, en las vacaciones, en las posadas o las fiestas etc. Pero no, nos preparamos  para celebrar el nacimiento de Jesús. Podemos convertir este tiempo en mero consumismo y no experimentar el verdadero sentido.

Cuando no vigilamos, nos apartamos de Dios y, por lo tanto, se va endureciendo nuestro corazón. Eso dice la Primera Lectura (Is, 63) “¿Por qué, Señor nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejar endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte?” ¿Cómo pensamos celebrar Navidad si somos de esos que hemos endurecido nuestro corazón con el rencor, con los resentimientos, con el consumismo desmedido? ¿Cómo pensamos celebrar Navidad si llevamos odio en nuestro interior?

Si descubrimos que esto es lo que nos sucede.. no te desesperes, tenemos 4 semanas para comenzar este cambio. Esta misma lectura nos da esperanza y alegría ya que nos dice: “Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia y no pierde de vista tus mandamientos”. Esto quiere decir que nos promete caminar con nosotros, quien mejor que Él nos tome de la mano para sanar, limpiar y restaurar nuestro interior.

Esto significa vigilar, revisar en qué hemos fallado y con la luz y la gracia de Cristo retomar el camino. Siempre tenemos esperanza, siempre tenemos oportunidad para el cambio. No tengas miedo.

Al final Isaías dice: “Señor, Tú eres nuestro padre; nosotros somo el barro y Tú el alfarero, todos somos hechura de tus manos”. Si descubres que hasta hoy, el pecado te ha desfigurado y ha hecho de ti una pieza horrible, permítele a Dios que te molde y te reconstruya con su gracia.

About Daniel Alberto Robles Macías

Daniel, Abogado de profesión y católico por convicción; entregado de tiempo completo a la evangelización. "No tengan miedo de mirarlo a Él" San Juan Pablo II

Check Also

Quita la hierba de tu corazón

El domingo pasado el Señor nos invitaba  a estar vigilantes, hoy se nos invita a …

Reinar en el Amor y el Servicio

Hoy estamos terminando el Año litúrgico y lo hacemos celebrando la solemnidad de Jesucristo como …